En Helsinki, un padre lleva a su hija a disfrutar en una cama elástica, mientras a pocos metros se erige una puerta de acero de varias toneladas, diseñada para cerrarse en caso de un ataque nuclear. Este escenario refleja la realidad de Finlandia, un país que, situado en un punto crítico geopolítico, ha desarrollado una infraestructura de defensa civil excepcional ante posibles amenazas. Desde su reciente incorporación a la OTAN, Finlandia ha pasado de un estatus de neutralidad a convertirse en un objetivo militar para Rusia, lo que ha suscitado tensiones significativas entre ambos países.
Finlandia comparte una frontera de 1.300 kilómetros con Rusia, convirtiéndose en el límite más largo de la OTAN. Esta proximidad ha impulsado al país a prepararse activamente para escenarios de conflicto. Según informes, un diputado ruso ha declarado que Rusia posee la capacidad para infligir daños masivos en territorio finlandés, lo que subraya la creciente preocupación en la región. Sin embargo, Finlandia ha estado lista para la guerra desde antes del inicio de la Guerra Fría, y su robusta infraestructura de búnkeres es algo que pocos países europeos pueden igualar.
Bajo las calles de Helsinki se encuentra una red de 5.500 refugios, capaces de acoger a casi un millón de personas. La legislación finlandesa exige que todos los edificios nuevos de cierto tamaño incluyan búnkeres. El más grande se ubica en el barrio de Merihaka y abarca 15,000 metros cuadrados, con una profundidad de 20 metros, albergando a 6,000 personas. Mientras que no hay hostilidades, estos espacios se utilizan como instalaciones deportivas y de entretenimiento, lo que familiariza a la población con la infraestructura en caso de emergencia.
Cada refugio está equipado con generadores, depósitos de agua y kits de descontaminación. Aunque está preparado para acoger a toda su capacidad, se diseñó para que solo un tercio de los ocupantes esté descansando en un momento dado. Además, se les recomienda a los ciudadanos mantener en casa una mochila de supervivencia para 72 horas. El servicio militar obligatorio y la formación en defensa han convertido a la población en partícipes activos de su seguridad.
La tensión entre Finlandia y Rusia ha aumentado considerablemente en los últimos meses. Este año, el país levantó su histórico veto a albergar armas nucleares, buscando alinearse con la planificación nuclear de la OTAN. Esta decisión ha suscitado reacciones del Kremlin, advirtiendo sobre la vulnerabilidad potencial que esto añade a Finlandia. Asimismo, Finlandia ha firmado un acuerdo con Lockheed Martin para establecer un centro de mantenimiento de sistemas de lanzamiento múltiple de cohetes, lo cual ha generado acusaciones por parte de Rusia de que Finlandia busca convertirse en un “nuevo Ucrania”.
La preparación de Finlandia ha sido objeto de estudio para líderes de diversas naciones, quienes buscan adoptar su modelo de defensa civil efectivo. La exasesora de la Casa Blanca, Fiona Hill, ha destacado a Finlandia como el país “prepper” por excelencia, señalando que su nivel de preparación es un estándar que otros países occidentales aún deben alcanzar.
