Un investigador de la Universidad Autónoma de Madrid, Alejandro Peña, ha logrado un avance significativo en la física teórica al desarrollar una nueva solución matemática que conecta dos conceptos fundamentales: los agujeros negros en rotación y la expansión del universo. Esta innovación resuelve un dilema que los físicos han enfrentado durante casi 90 años y se publicó recientemente en la revista Physics Letters B. Este hallazgo no solo tiene implicaciones para la comprensión del cosmos, sino que también desafía teorías existentes sobre el comportamiento de los agujeros negros y su relación con la energía oscura.
La nueva métrica exacta elaborada por Peña une el trabajo previo de otros investigadores, como el matemático Roy Kerr, quien en 1963 encontró una solución para agujeros negros rotatorios, pero en un universo estático. Por otra parte, el modelo de Friedmann-Lemaître-Robertson-Walker describe la expansión cosmológica, mientras que la métrica de McVittie abordaba agujeros negros sin rotación en un universo en expansión. Con esta nueva solución, se obtiene una comprensión más precisa de cómo funcionan los agujeros negros reales dentro de un universo en constante expansión.
Este avance evidencia que, al contrario de lo que sugerían algunas teorías previas, los agujeros negros no se alimentan de la expansión del universo para incrementar su masa. Esta conclusión desafía la idea de que podrían ser la fuente de la energía oscura, un fenómeno que está acelerando la expansión cósmica. Por lo tanto, la comunidad científica deberá seguir buscando otras explicaciones para este fenómeno, ya que la interconexión entre estos elementos no es tan directa como se pensaba.
