En un esfuerzo por recuperar su atractivo turístico tras la reciente crisis provocada por la guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán, Dubái ha lanzado una iniciativa innovadora. El programa “A Dubai Invite” incentiva a los residentes de la ciudad a captar turistas ofreciendo recompensas de hasta 700 euros por cada grupo de visitantes que traigan de fuera de los Emiratos Árabes Unidos. Este enfoque busca transformar a los ciudadanos y residentes en embajadores de la ciudad, aprovechando la conexión personal para atraer a viajeros.
La guerra en la región afectó significativamente el turismo en Dubái, que había alcanzado un récord de 19,5 millones de visitantes internacionales en 2025. Con la amenaza de drones iraníes, el aeropuerto de la ciudad tuvo que cerrar y un incendio en el icónico hotel Burj Al Arab impactó su imagen como destino seguro y lujoso. La necesidad de recuperar la confianza de los turistas llevó a las autoridades a crear este programa, donde los residentes pueden ganar hasta 3.000 dirhams por invitar a amigos, familiares o compañeros de trabajo.
Los beneficios no se entregan en efectivo, sino a través de bonos que se pueden utilizar en establecimientos asociados. Además, quienes participen en “A Dubai Invite” accederán a descuentos en hoteles, restaurantes y atracciones. Por ejemplo, el programa ofrece una estancia gratuita en hoteles de la cadena IHG, aunque requiere que el visitante pague las dos primeras noches.
La iniciativa, lanzada a finales de julio, ha generado un alto interés, con más de 10.000 solicitudes registradas en las primeras 24 horas. Esta respuesta abrumadora y la intención del Gobierno de revisar los límites de recompensas reflejan un compromiso serio por revitalizar el sector turístico. Los residentes pueden invitar a un máximo de cinco turistas entre el 20 de julio y el 31 de octubre, consolidando así el papel de la comunidad en la promoción del emirato.
A medida que Dubái enfrenta los efectos colaterales de los conflictos regionales, “A Dubai Invite” se presenta como una estrategia pragmática para restaurar su reputación y atraer nuevamente a turistas, destacando la importancia de las conexiones personales en un contexto de viaje cada vez más incierto.
