Cada verano, la pequeña villa de Catoira, en Galicia, se convierte en el escenario de un evento singular: una romería que recrea un desembarco vikingo. Esta celebración, que atrae a más de 100,000 visitantes en una semana, no es solo un espectáculo, sino un homenaje a la importancia histórica de la localidad en la defensa de Galicia frente a las incursiones nórdicas en los siglos IX y X.
Catoira, que cuenta con alrededor de 3,300 habitantes, ha realizado esta romería desde hace más de seis décadas, destacándose por su esfuerzo en rememorar el papel jugado por la localidad como bastión contra los ataques de pirates normandos. Situada estratégicamente en la ría de Arousa, Catoira fue esencial para proteger la ruta hacia Santiago de Compostela, un destino clave para los vikingos en busca de botines.
Las Torres do Oeste, construidas entre los siglos IX y X, simbolizan esa resistencia. Aún se conservan dos de las siete torres originales, que sirvieron como puntos defensivos cruciales durante las incursiones. La fortaleza fue apodada “la llave y sello de Galicia” debido a su función en la defensa de la región.
La romería nació en 1960 gracias a un grupo de amigos interesados en la cultura, pero ha crecido de manera significativa. En 1965, una empresa asumió su organización y en las décadas siguientes, el evento ganó renombre internacional, llevando al Consistorio a hacerse cargo de su programación a finales de los años 80.
Uno de los aspectos más distintivos de la romería son los drakkars, los tradicionales barcos vikingos. El primero, conocido como “Torres de Oeste”, se construyó en 1993 tras un estudio exhaustivo de técnicas de construcción vikingas en Dinamarca. A esta embarcación se unieron otras, como el ‘Frederikssund’ y el ‘Ardglass-Catoira’, todos basados en diseños históricos.
Hoy, la romería vikinga de Catoira no se limita a la recreación histórica. También ofrece un ambiente festivo lleno de mercadillos medievales, espectáculos y gastronomía local, convirtiendo a la localidad en un punto de encuentro cultural y turístico que celebra su rica herencia histórica.
