En 1965, un podómetro japonés llamado Manpo-Kei introdujo la popular noción de caminar 10,000 pasos al día. Aunque este consejo se ha repetido durante décadas, investigaciones japonesas revelan que su origen no es científico, sino más bien un capricho de marketing: el número fue elegido por su simetría visual en el idioma japonés. Por lo tanto, la idea de que esta cifra es un estándar saludable es errónea, especialmente para personas mayores de 70 años.
Estudios recientes indican que los adultos mayores pueden obtener beneficios significativos para la salud caminando solo alrededor de 6,000 pasos diarios. Expertos como el entrenador personal Rafael Hidalgo sugieren que bastan 30 minutos de actividad cinco días a la semana para mejorar la salud cardiovascular, la movilidad y el bienestar general. Además, el aumento de pasos no necesariamente se traduce en mayores beneficios de salud en este grupo de edad.
El sedentarismo es una problemática creciente en España, siendo más prevalente entre mayores de 65 años según encuestas de salud. Esta inactividad puede observarse incluso en personas sin problemas de salud previos, lo que contribuye a una percepción negativa de su bienestar.
La verdadera solución radica en adoptar un enfoque más holístico hacia la actividad física en la tercera edad. Más allá de contar pasos, es crucial implementar un plan que combine ejercicios de equilibrio y fuerza, junto con 150 minutos de actividad aeróbica moderada semanal. La Organización Mundial de la Salud respalda esta estrategia, destacando su capacidad para reducir el riesgo de caídas en un 23%, una de las principales preocupaciones a medida que envejecemos. Además, estas prácticas contribuyen positivamente a la movilidad, el estado de ánimo y la calidad del sueño.
