Google ha anunciado cambios significativos en el uso de su inteligencia artificial en las escuelas de Estados Unidos, desactivando por defecto sus herramientas de IA para estudiantes de educación obligatoria a partir de 2024. Esta decisión ha generado controversia, dado que las instituciones que opten por no utilizarla perderán también el acceso a Google Search, una herramienta esencial para la educación diaria.
Los dispositivos Chromebooks son predominantes en las aulas estadounidenses y más de 150 millones de usuarios, incluidos profesores y estudiantes, utilizan la plataforma Classroom. Sin embargo, el debate actual gira en torno a la implementación de la IA en las escuelas, donde varios distritos están considerando prohibir su uso. El dilema es claro: aceptan las funciones de IA o se quedan sin el motor de búsqueda que utilizan para aprender.
En un comunicado, Google afirmó que herramientas como Gemini y Google Search quedarán completamente desactivadas para cuentas de estudiantes hasta que los administradores elijan activarlas. Esto ofrece mayor control a las escuelas, respondiendo a las preocupaciones de que la IA podría interferir en el aprendizaje de los alumnos. No obstante, hay un aspecto problemático: no existe una opción para desactivar exclusivamente los resúmenes generados por IA, lo que puede llevar a que las escuelas que elijan evitar su uso no puedan acceder a los resultados de búsqueda.
La compañía ha señalado que los cambios se implementarán a principios de 2027 y comparten la idea de que las búsquedas y la IA están profundamente integradas. Críticas han surgido de políticos como Bernie Sanders y Richard Blumenthal, quienes ven esto como una forma de coacción hacia las instituciones educativas.
Desde Google se ha comunicado que están integrando su función de Aprendizaje Guiado para mejorar el enfoque pedagógico, permitiendo que los estudiantes resuelvan problemas paso a paso. Este enfoque está en fase de prueba en algunos colegios y se espera ampliar en los próximos meses.
Mientras tanto, algunas escuelas están explorando alternativas, como motores de búsqueda modificados. Sin embargo, estas opciones podrían no ser efectivas si Google cambia la forma en que presenta sus resultados. Aunque se ha mencionado la posibilidad de utilizar DuckDuckGo, la compañía no tiene planes inmediatos para lanzar una versión educativa.
En conclusión, Google enfrenta un desafío considerable al navegar entre las preocupaciones educativas y su dominio tecnológico. La falta de opciones claras para desactivar funciones específicas pone de relieve la complexidad de integrar la IA en entornos educativos sin comprometer el aprendizaje crítico de los estudiantes.
