Una nueva innovación en el ámbito de la inteligencia artificial está cambiando la forma en que percibimos las videollamadas. Tavus ha lanzado un modelo llamado Griffin-Lite, que ha sido capaz de convencer a casi la mitad de los participantes de una prueba de que estaban interactuando con una persona real durante una conversación audiovisual en vivo. Esta capacidad tiene implicaciones significativas en la forma en que las personas pueden comunicarse y interactuar en entornos virtuales, lo que podría afectar tanto a la vida profesional como personal.
El experimento incluyó a 54 participantes que, tras dialogar durante un minuto con Griffin-Lite, un 48% aseguró creer que estaban hablando con un ser humano. Tavus sostiene que este modelo supera el “test de Turing en vídeo” en tiempo real, aunque este tipo de evaluación requiere un análisis más profundo. Tradicionalmente, el test de Turing, diseñado por Alan Turing en 1950, se realizó mediante comunicación escrita, sin elementos visuales que pudieran influir en el juicio del interrogador. Sin un protocolo estándar aceptado para evaluar interacciones audiovisuales, Tavus ha introducido un concepto que conecta la indistinguibilidad con la conversación en directo, aunque su enfoque no es comparable a pruebas estándar previas.
Griffin-Lite se distingue de otros modelos por ser un sistema “full-duplex”, lo que significa que puede escuchar y responder de manera simultánea. Esto le permite detectar interrupciones y reaccionar inmediatamente, creando una experiencia más natural y fluida. Según información de NVIDIA, Griffin-Lite está siendo evaluado en benchmarks relacionados con videollamadas y ha demostrado ser superior en varios aspectos, aunque todavía no alcanza el nivel de naturalidad que caracteriza a la conversación humana.
A pesar de su sorprendente rendimiento, Griffin-Lite no está disponible para el público general. Tavus ya comercializa herramientas para crear agentes audiovisuales, pero Griffin-Lite es una versión de investigación destinada a grupos selectos de testers. La compañía planea lanzar más adelante una versión mejorada del modelo. Tavus también reconoce la necesidad de abordar las preocupaciones éticas que surgen con este tipo de tecnología, implementando políticas que exigen el consentimiento explícito para replicar la imagen o voz de una persona. En la Unión Europea, regulaciones como el AI Act requieren que se informe a los usuarios cuando están interactuando con un sistema de IA.
La capacidad de Griffin-Lite para simular conversaciones humanas plantea preguntas cruciales sobre la interacción digital y la ética en la inteligencia artificial.
