Meta ha recibido la aprobación final para la reparcelación urbanística de su centro de datos en Talavera de la Reina, un paso crucial que permite a la compañía de Mark Zuckerberg avanzar en la construcción de este proyecto. La empresa ahora puede presentar sus planes constructivos y solicitar las licencias de obra pertinentes al Ayuntamiento. Este avance, esperado durante cinco años, es visto por muchos como una oportunidad para revitalizar la economía local y ofrecer nuevas oportunidades laborales, aunque existe preocupación por el impacto ambiental, especialmente en un contexto de sequía.
El centro, que ocupará 191 hectáreas y requerirá una inversión de al menos 1.000 millones de euros en fondos privados, generará 250 empleos directos y hasta 780 anuales en la cadena de suministro. Su diseño minimiza el ruido y la contaminación lumínica, gracias a un innovador sistema de refrigeración que utiliza aire seco y reduce su consumo de agua a 0,2 hectómetros cúbicos anuales, una cifra que, según las autoridades locales, es inferior al consumo de otras industrias en la zona. Además, el proyecto incluye la recuperación de los ecosistemas de los arroyos cercanos, con la intención de desarrollar un parque fluvial de 60 hectáreas.
Sin embargo, en el camino hacia la construcción, Meta debe depositar una fianza de más de un millón de euros para asegurar el uso del suelo, lo cual debe hacerse en un plazo de nueve días. Este desarrollo representa la mayor inversión tecnológica en la historia de Castilla-La Mancha y se alinea con la visión de convertir a Talavera en un nodo estratégico para la economía digital en el sur de Europa, según declaraciones del delegado de la Junta.
Mientras tanto, el Gobierno español está elaborando un decreto que introduce nuevas regulaciones más estrictas para los centros de datos, las cuales exigen que operen desde la Unión Europea y utilicen energía renovable en al menos el 80% de su consumo. Estos cambios, que estarán abiertos a consulta pública, afectan proyectos en desarrollo como el de Talavera, que tendrán un plazo de seis meses para adaptarse a las nuevas normativas.
Sobre el consumo de agua, un aspecto crítico en la evaluación ambiental, las estimaciones iniciales señalaban un potencial de hasta 4.800 millones de litros al año. Sin embargo, los informes más recientes han reducido esta cifra drásticamente a aproximadamente 200 millones de litros anuales, seis veces menos que las primeras proyecciones. Esto ha aliviado algunas preocupaciones, aunque el debate sobre la disponibilidad de recursos hídricos continúa, especialmente respecto al río Alberche, ya considerado “deficitario”.
El proyecto de Meta ha recorrido un largo camino, dando origen a varias versiones y localizaciones. Originalmente denominado “Operación Tulipán”, se pensó en los Países Bajos, pero tras la oposición local, se trasladó a España. En 2022, se inició una nueva fase con la Declaración de Interés Regional en Castilla-La Mancha. En 2023, la entidad estatal SEPES vendió a Meta 190 hectáreas en el polígono de Torrehierro, y tras la reciente finalización de la reparcelación, comenzarán las obras en varias fases hasta 2036.
