En un giro significativo de la geopolítica global, China ha comenzado a construir una vasta red de silos para misiles nucleares en sus desiertos, un desarrollo que plantea preguntas sobre la estabilidad estratégica y la seguridad internacional. Este cambio se asemeja a la lección aprendida por Estados Unidos y la Unión Soviética durante la Guerra Fría; la dispersión de armamento es clave para la disuasión nuclear.
En la última década, la atención se ha centrado en los avances tecnológicos militares de China, como sus cazas furtivos y misiles hipersónicos. Sin embargo, el verdadero cambio está ocurriendo en las áreas menos visibles, donde imágenes por satélite han desvelado la construcción de cientos de silos, lo que representa una expansión sin precedentes de su arsenal nuclear. Este desarrollo implica un cambio radical en la estrategia de disuasión de Pekín.
La construcción de silos comenzó a recibir atención en 2021, con el descubrimiento de grandes campos cerca de lugares como Yumen y Hami. En total, estas áreas albergan alrededor de 320 nuevos silos, una cifra sorprendente para una nación que históricamente ha mantenido un arsenal nuclear relativamente pequeño. Se espera que la mayoría de estos silos estén equipados con misiles, aunque algunos podrían permanecer vacíos para confundir a posibles adversarios.
Tradicionalmente, la estrategia nuclear china había apostado por un número limitado de misiles como garantía de represalias. Sin embargo, el nuevo enfoque parece priorizar un arsenal más grande y disperso, que sea difícil de eliminar en un primer ataque. Esto refuerza la capacidad de respuesta de China ante un ataque, aumentando así la disuasión.
Además de los silos, la modernización del arsenal incluye el uso de misiles móviles, como los de la familia DF-41, que utilizan combustible sólido, lo que les permite ser lanzados rápidamente desde diferentes plataformas. Este tipo de misiles puede llevar múltiples cabezas nucleares, lo que aumenta su capacidad para atacar varios objetivos.
En paralelo, China también está trabajando en su flota submarina con los Type 094, mientras que se desarrollan futuros submarinos Type 096, que estarán equipados con misiles JL-2 y JL-3, permitiendo ataques desde posiciones cercanas a la costa estadounidense. Además, se está avanzando en el bombardero furtivo H-20 para completar la tríada nuclear que permitirá lanzar ataques desde aire, mar y tierra.
La modernización de la fuerza nuclear china busca complicar la defensa de posibles adversarios, desarrollando vehículos hipersónicos que pueden maniobrar y reducir así su vulnerabilidad durante el lanzamiento. El nuevo DF-61 es un ejemplo de este enfoque, diseñado para la era de misiles hipersónicos.
El Pentágono estima que China ya cuenta con más de 600 cabezas nucleares y podría llegar a más de 1,000 en un futuro cercano. Este rápido crecimiento en la capacidad nuclear de Pekín señala un cambio importante en el equilibrio de poder a nivel global. Los nuevos silos son un claro indicativo de que la revolución militar de China se gestó no en los cielos, sino bajo la superficie terrestre.
