Aircela, una startup de Nueva York, ha desarrollado una máquina capaz de producir gasolina utilizando únicamente aire, agua y electricidad renovable. Este avance, que podría cambiar la forma en que se utiliza el combustible fósil, se presenta como una alternativa a los biocombustibles en un momento en que muchos usuarios aún no están listos para hacer la transición a vehículos eléctricos. La tecnología ha sido diseñada para que el combustible generado sea compatible con los coches de gasolina convencionales sin necesidad de modificar su motor.
La compañía, fundada en 2019 por Eric y Mia Dahlgren, mostró su funcionamiento en varias demostraciones públicas a lo largo de 2025. Eric Dahlgren destacó que lo presentado no es un simple concepto, sino una máquina operativa que tiene el potencial de ser utilizada en el futuro inmediato. El objetivo es que este combustible se pueda verter directamente en los depósitos de los vehículos sin alterar el funcionamiento de estos.
El proceso de producción de gasolina se desarrolla en tres etapas. En primer lugar, un ventilador introduce aire en la máquina, donde se retiene el CO2, generando una solución líquida de carbono. Luego, un electrolizador produce hidrógeno a partir del agua, y, finalmente, un compresor combina estos elementos para crear metanol, que se refina y se convierte en gasolina. Según la empresa, el resultado es un combustible limpio, libre de azufre y metales pesados.
Aunque la tecnología es prometedora, su rendimiento actual plantea desafíos. La máquina es capaz de capturar alrededor de 10 kilos de CO2 al día, produciendo solo un galón de gasolina (aproximadamente 3,8 litros). Por lo tanto, llenar el tanque de un vehículo podría requerir varios días de operación continua. Además, la eficiencia energética del proceso es inferior al 50%, ya que consume aproximadamente el doble de energía de la que se almacena en el combustible. Sin embargo, Aircela asegura que con el uso de paneles solares, el coste eléctrico podría ser inferior a 1,5 dólares por galón.
Dahlgren aclaró que la tecnología de Aircela no busca competir con la movilidad eléctrica, sino más bien complementarla en situaciones donde aún no sea viable la sustitución de vehículos, como en el transporte de mercancías o en lugares sin acceso a infraestructura eléctrica. La estrategia de la compañía se centra en establecer múltiples unidades en lugar de crear máquinas más grandes, operando de manera similar a un huerto solar.
Aircela ha recaudado aproximadamente 5,5 millones de dólares con el apoyo de inversores como Chris Larsen, fundador de Ripple, y Maersk Growth, el fondo de capital riesgo de la naviera danesa A.P. Moller-Maersk. Esta inversión se sustenta en el interés por su enfoque innovador y su potencial futuro como proveedor de combustible.
La tecnología de Aircela tiene sus raíces en la investigación del físico Klaus Lackner, un pionero de la captura directa de aire que fue mentor de Dahlgren durante su formación académica. Aunque no se han definido planes comerciales concretos, los primeros clientes apuntan a sectores industriales y comerciales, así como a regiones sin acceso a la red eléctrica. Además, la empresa está en negociaciones con varios fabricantes de automóviles, incluyendo Jaguar Land Rover, para explorar posibles colaboraciones. Se estima que cada máquina podría tener un coste entre 15.000 y 20.000 dólares, aunque se espera que la producción en serie haga que este precio disminuya con el tiempo.
