El uso de la inteligencia artificial (IA) ha crecido notablemente, y su impacto en el mercado laboral es cada vez más palpable. Un reciente informe de Microsoft, titulado “AI Diffusion Report”, indica que el 17,8% de la población mundial en edad laboral utiliza esta tecnología. Sin embargo, el acceso y la adopción de la IA varían significativamente entre países, lo que podría agravar las desigualdades existentes.
Aunque la IA promete mejorar la productividad, la realidad es que muchos usuarios reportan una carga de trabajo mayor. A medida que la utilización de herramientas de IA se convierte en una habilidad esencial, la situación del empleo se complica. En Estados Unidos, por ejemplo, el número de desarrolladores ha alcanzado un récord en 2025, aunque una disparidad significativa persiste entre naciones que adoptan rápidamente la IA y aquellas que se quedan atrás.
Los Emiratos Árabes Unidos lideran en adopción de IA, con un 70% de su población laboral utilizando esta tecnología. Le siguen Singapur, Noruega, Irlanda, Francia, España y otros países europeos que han invertido en infraestructura digital. En cambio, Estados Unidos, cuna de gigantes tecnológicos como Google y OpenAI, presenta solo un 31% de uso, lo que revela que desarrollar tecnología y utilizarla son procesos distintos.
En contraste, muchos países de África y América Latina tienen tasas de adopción ínfimas, con Venezuela y Rusia en un 10%. Esto resalta una brecha digital que tiende a favorecer al Norte Global, donde el uso de la IA alcanza un 27,5%, frente al 15,4% del Sur Global. La utilización de telemetría de Microsoft, sin embargo, puede subestimar la adopción en mercados dominados por otras plataformas, como es el caso de China.
La diferencia en la adopción de IA pone de manifiesto el acceso desigual a la tecnología, lo que podría aumentar las vulnerabilidades entre diversas economías a medida que la digitalización avanza y redefine el trabajo en el siglo XXI.
