En Damgan, una villa costera de Bretaña, Francia, el Ayuntamiento implementó un cambio notable al pintar las persianas de colores vibrantes como rojo, azul y verde, en lugar del tradicional blanco. Esta iniciativa, impulsada por el alcalde Jean Marie-Labesse, busca transformar la imagen de un lugar donde el 74% de las viviendas son segundas residencias, dejando muchas ventanas cerradas la mayor parte del año. La transformación estética pretende hacer que la localidad, conocida principalmente como destino vacacional, no refleje su realidad demográfica de casi tres cuartas partes de su vivienda inactiva.
Los cambios en las persianas de Damgan subrayan un fenómeno que afecta a muchas ciudades turísticas a nivel global, donde el auge de las segundas residencias impacta en la disponibilidad de viviendas permanentes. En Damgan, este porcentaje alcanzó niveles alarmantes, rozando el 80% antes de que el municipio comenzara a actuar. De un total de 4,000 viviendas, 3,000 se destinan a usos temporales, lo que provoca que la población fluctúe enormemente, pasando de 1,900 residentes en invierno a 30,000 durante el verano.
Este desequilibrio en la vivienda amenaza la sostenibilidad de la comunidad, obstaculizando incluso servicios básicos como la educación. Labesse ha señalado que en su primer año como alcalde, solo un bebé nació en la localidad, lo que evidencia la premiante situación demográfica. Además, el impacto en el mercado inmobiliario se hace evidente, ya que muchos trabajadores locales no pueden encontrar alojamiento durante todo el año, obligándolos a desplazarse a localidades más distantes.
El fenómeno de las segundas residencias no es exclusivo de Damgan. En Francia, existen aproximadamente 3.2 millones de segundas residencias, lo que representa cerca del 10% del total del parque inmobiliario. Zonas como Languedoc-Roussillon y Provenza-Alpes-Costa Azul presentan cifras similares, donde hasta el 14% de las viviendas se utilizan de forma estacional. Ciudades cercanas a Damgan, como Carnac y La Trinité, también enfrentan situaciones similares, con porcentajes de segundas residencias alrededor del 72%.
Este problema no se limita a Francia. En Londres, las autoridades enfrentan una crisis de viviendas vacías, y en ciertas áreas de Estados Unidos, más del 25% de las residencias son utilizadas principalmente de manera recreativa. En España, regiones como Ibiza y Formentera reflejan esta problemática, con miles de viviendas desocupadas gran parte del año, limitando las opciones de alojamiento para residentes permanentes.
El caso de Damgan ilustra un desafío más amplio que enfrenta muchas comunidades en todo el mundo: la tensión entre la vivienda estacional y la necesidad de asegurar días habitables para la población local.
