Un cohete de SpaceX se dirige a chocar contra la Luna el próximo miércoles, 5 de agosto, a las 8:44 hora peninsular española. Este evento no solo representa un espectáculo astronómico, sino que además ofrece a los científicos la oportunidad de recolectar datos valiosos sobre impactos en nuestro satélite, lo que podría influir en futuras misiones lunares. El objeto en cuestión es la etapa superior de un Falcon 9, que fue lanzado en enero de 2025 con dos módulos lunares: el Blue Ghost de Firefly Aerospace y el Hakuto-R Misión 2 de la compañía japonesa ispace. Tras liberar sus cargas útiles con éxito, la etapa superior quedó en órbita y, a diferencia de otros cohetes que se convierten en basura, se prevé que colisione con la Luna.
Las proyecciones indican que el impacto ocurrirá cerca de los cráteres Einstein y Bell. Se anticipa que la columna de material expulsado puede alcanzar entre 75 y 100 kilómetros de altura, generando un resplandor notable que podría ser visible tanto desde telescopios terrestres como espaciales. Esto hace que el evento sea accesible incluso para astrónomos aficionados equipados con telescopios adecuados.
El impacto proporcionará información crucial para derivas sobre el monitoreo sísmico lunar. Los instrumentos en la superficie ya vigilan la actividad sísmica; este evento servirá para evaluar su calibración y funcionamiento. Además, se espera que las partículas expulsadas por el choque viajen hasta 1,000 kilómetros, permitiendo a los científicos estudiar su comportamiento. Esta información es esencial para proteger a futuros astronautas que podrían estar trabajando en la Luna, considerando que en misiones posteriores la acumulación de chatarra espacial puede incrementar el riesgo.
Sin embargo, algunos científicos advierten que los cálculos sobre la magnitud del impacto pueden ser optimistas. William Jo, un experto en el tema, señala que tal vez la columna de material no sea tan alta ni brillante como se estima. A pesar de esto, la data que se recolecte será crucial para orientar la futura colonización lunar y para aprender a manejar situaciones similares con objetos en desecho en el espacio. Aunque el impacto del cohete resalta el problema de la basura espacial, también ofrece una invaluable oportunidad para mejorar nuestra preparación ante eventos de impacto imprevistos en el futuro.
