El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha emitido una sentencia crucial sobre el uso de la inteligencia artificial en despidos colectivos, que podría impactar el futuro laboral en el sector tecnológico. La decisión se centra en un caso de un estudio de desarrollo de videojuegos que aplicó un Expediente de Regulación de Empleo (ERE), marcando el primer precedente legal en el que se invoca la IA como argumento para la reducción de personal. Esta determinación aborda en detalle cómo el uso de tecnologías avanzadas puede influir en la justificación de despidos.
La sentencia analiza el caso de una guionista cuyo despido, alegado como improcedente, no hizo mención explícita a la IA como causa. En contraste, una modeladora de gráficos 3D sí recibió una carta de despido donde se cita la IA, la cual fue considerada procedente por el juzgado. Esto establece una distinción relevante: mientras la guionista buscaba revertir su despido basándose en la falta de justificación, el caso de la modeladora fue respaldado por argumentos sobre el cambio en los modelos de producción.
La carta de despido de la modeladora explicaba que la IA mejoraría la calidad visual del trabajo y permitiría una mayor eficiencia, lo que convirtió el puesto en redundante. La empresa citó motivos económicos, organizativos y productivos, dejando a un lado los técnicos. Según el artículo 51 del Estatuto de los Trabajadores, esto implica una interpretación compleja de las causas bajo las que se puede justificar un despido.
La situación financiera del estudio de videojuegos era grave, pasando de ganancias a pérdidas significativas en un año. La IA fue presentada no como una causa directa de despido, sino como una consecuencia de las exigencias del mercado y la necesidad de adaptarse para mantener la viabilidad económica.
El matiz que aporta esta sentencia es importante: la mera implementación de la IA no puede justificar un despido por sí sola. El TSJM aclara que debe existir un cambio significativo en los procesos productivos que lo respalde, destacando que los despidos deben ser evaluados bajo un contexto más amplio que incluya razones económicas reales.
Por lo tanto, los casos donde se pretenda despedir a empleados de manera indiscriminada por la sustitución por IA pueden acarrear consecuencias legales severas, a menos que se demuestre que el cambio es parte de una reestructuración necesaria y fundamentada. Este fallo podría sentar las bases para futuras políticas laborales en un entorno cada vez más influenciado por la inteligencia artificial.
