Un reciente hallazgo arqueológico en el yacimiento de Urium, en Riotinto, Huelva, revela la supervivencia de ocho sandalias de esparto, con dataciones que abarcan desde el siglo IV a.C. hasta el I d.C. Este descubrimiento proporciona una visión única sobre la vida cotidiana de los trabajadores en las antiguas minas, destacando la continuidad en el diseño del calzado a lo largo de más de 2.000 años.
Los arqueólogos, al investigar montañas de ceniza de antiguos hornos metalúrgicos, encontraron estos ejemplares en un estado de conservación insólito, lo que se atribuye a su enterramiento en la ceniza, que preservó las fibras. La datación por carbono 14 demuestra que las sandalias no solo coexistieron en el tiempo, sino que fueron la primera opción de calzado sin grandes modificaciones a lo largo de siglos, lo que indica una tradición artesanal sólida en la región.
Este hallazgo, además de las sandalias, incluye otros objetos de fibras vegetales como cuerdas y cestas, todos preservados bajo la ceniza. Estos descubrimientos ofrecen una nueva perspectiva sobre las condiciones de vida de los mineros de la antigua Hispania y resaltan la importancia de la artesanía basada en materiales vegetales.
Los análisis de laboratorio han permitido a los investigadores comprender mejor la fabricación de las sandalias. Las cuerdas estaban elaboradas a partir de esparto, un material valorado por su resistencia y flexibilidad. La investigación también reveló que seguían un proceso de construcción que contemplaba la resistencia necesaria para cada parte de la sandalia.
Asimismo, las suelas se encontraban notablemente desgastadas, lo que indica su uso prolongado. Este nivel de desgaste, especialmente en el antepié y el talón, revela la naturaleza práctica del calzado en un entorno de trabajo, permitiendo a los arqueólogos entender mejor las razones detrás del abandono de estas piezas entre las cenizas.
