En la primera mitad del siglo XIX, el cirujano Robert Liston realizaba amputaciones en solo dos minutos y medio, una hazaña que en su época le valió reconocimiento como el mejor cirujano del Reino Unido. Sin embargo, hoy su metodología sería vista como imprudente, dado que el avance en la medicina ha transformado la práctica quirúrgica, mejorando tanto la seguridad como el control del dolor del paciente.
La cirugía, en aquellos tiempos carente de anestesia, representaba una lucha constante contra la muerte. Datos históricos revelan que en el University College Hospital, uno de cada diez pacientes moría, mientras que en el St. Bart’s Hospital la cifra ascendía a uno de cada cuatro. Esto hacía que cada intervención fuera un auténtico desafío.
Liston atraía a decenas de pacientes, incluidos aquellos desahuciados por otros médicos. Su reputación se cimentó en casos extremos, incluyendo un tumor escrotal de 20 kilos y una aneurisma de aorta, que aún se exhibe en el museo de patología del UCH. Sin embargo, la rapidez de sus intervenciones no estaba exenta de riesgos, y muchas anécdotas circulan sobre los imprevistos ocurridos durante sus operaciones. Una de las más conocidas relata cómo, al amputar una pierna, Liston cortó accidentalmente dos dedos de su asistente y, en un instante de pánico, hirió a un estudiante presente. Según la versión popular, las tres víctimas terminaron falleciendo por infección, convirtiendo esta operación en un caso único en la historia médica por su “mortalidad del 300%”.
Además de su destreza quirúrgica, Liston hizo historia al realizar la primera operación mayor en Europa con anestesia, apenas unas semanas después del hito conseguido por William T.G. Morton en el Mass General de Boston. Este evento marcó el inicio del “siglo de los cirujanos”, un período que trajo avances significativos en técnicas quirúrgicas y en la comprensión del cuerpo humano.
En su legado, Liston ayudó a sentar las bases para el desarrollo de la cirugía moderna, transformando la percepción del dolor y abriendo las puertas a prácticas más seguras y eficaces. A través de sus contribuciones, el campo de la cirugía progresó, mejorando así la calidad de vida de innumerables pacientes.
