Apple ha presentado su nuevo MacBook Pro PROLED XDR, un dispositivo que incorpora por primera vez una pantalla OLED táctil, alcanzando un brillo de hasta 2.000 nits. Aunque su precio de 3.349 euros puede causar preocupación entre los usuarios, los temores sobre el posible quemado de la pantalla son discutibles.
Es razonable tener inquietudes sobre el quemado de los paneles OLED, ya que históricamente han presentado este problema. Este fenómeno ocurre cuando ciertos píxeles, que emiten su propia luz, se desgastan más rápidamente al mostrar imágenes fijas durante mucho tiempo, resultando en sombras permanentes que pueden ser visibles en el uso diario, algo que es especialmente molesto en dispositivos con interfaces estáticas.
A lo largo de los años, la tecnología ha avanzado en la mitigación del quemado. Hay tres áreas clave en las que se ha mejorado: el software, el hardware y el respaldo comercial. En el ámbito del software, se implementan técnicas como el desplazamiento de la imagen o la recalibración del panel para reducir el impacto de los elementos estáticos. En cuanto al hardware, los fabricantes han diseñado paneles que generan menos calor y han incorporado sensores de presencia para cuidar el panel cuando no hay nadie frente a él.
El nuevo MacBook Pro podría estar utilizando tecnología similar a la del iPad Pro, que apila dos capas emisoras para equilibrar la carga y, por ende, prolongar la vida útil del panel. Sin embargo, es importante señalar que, a pesar de estos avances, el estudio de Rtings indica que el problemático quemado de OLED en diversos paneles no ha mejorado como se esperaba, aunque sus pruebas extremas no reflejan el uso cotidiano.
Aunque existen preocupaciones sobre el quemado, el uso típico de un portátil incluye constante variación en las aplicaciones y ventanas abiertas, lo cual ayuda a minimizar este riesgo. Por lo tanto, si estás considerando el MacBook Pro PROLED XDR y tu presupuesto lo permite, no es necesario que te preocupes excesivamente por este tipo de daños en la pantalla.
