El hallazgo de un yacimiento en las cuevas de Rising Star, Sudáfrica, ha revelado que todos los esqueletos del Homo naledi analizados pertenecen a individuos biológicamente femeninos. Este descubrimiento se basa en un análisis de los dientes de 20 ejemplares, donde se buscó la proteína Amelogenina-Y, presente solo en machos. La ausencia de esta proteína sugiere que el sitio es el primer yacimiento de enterramiento exclusivamente femenino conocido en una especie no relacionada con el Homo sapiens, insinuando la existencia de rituales funerarios mucho antes de lo pensado.
Los esqueletos de Homo naledi, encontrados en 2015, ya eran intrigantes por su homogeneidad, ya que mostraban notable similitud en tamaño y morfología entre ellos, lo que ahora se atribuye a que todos pertenecían a un solo sexo. Este descubrimiento plantea nuevas preguntas sobre las prácticas mortuorias de los homínidos, sugiriendo que pudieron haber segregado los cuerpos por género al momento de enterrarlos.
El esmalte dental, el tejido más resistente del cuerpo, fue clave para el análisis, permitiendo la identificación de estos especímenes que tienen entre 241,000 y 335,000 años de antigüedad. El estudio, realizado por un equipo de investigadores y validado en laboratorios independientes, también examinó aminoácidos para descartar contaminación, fortaleciendo la validez del hallazgo.
La investigación, que aborda la singularidad de Homo naledi, introduce un nuevo elemento en el estudio de la evolución humana, sugiriendo que esta especie presenta características únicas en comparación con otros homínidos. Sin embargo, especialistas advierten que la ausencia de marcadores masculinos podría ser el resultado de mutaciones evolutivas a lo largo del tiempo, lo que complica la interpretación de estos hallazgos.
