El reciente aumento en el precio de la memoria RAM ha complicado la actualización de los ordenadores personales, afectando especialmente a los usuarios que dependen de un PC Gaming. Este encarecimiento, impulsado por la creciente demanda en los centros de datos, ha llevado a Microsoft a enfocarse en optimizar Windows, con el objetivo de mejorar el rendimiento en dispositivos con menos memoria. Una de las iniciativas más destacadas es la reducción de los requisitos de memoria del sistema operativo, especialmente para equipos con 8 GB de RAM, una cifra considerada obsoleta en la actualidad.
La estrategia de Microsoft incluye varios componentes, como una optimización en el proceso de configuración inicial de Windows y mejoras específicas en el uso de memoria. El presidente de la división de Windows, Pavan Davuluri, ha mencionado que se están implementando cambios en tres áreas clave: un asignador de memoria más eficiente, ajustes en la arquitectura WinUI 3 para que las aplicaciones consuman menos memoria, y reducciones en el uso de Chromium y WebView2 en el sistema operativo. Aunque los detalles sobre la magnitud de estas optimizaciones aún no están claros, se espera que estas mejoras se desplieguen ampliamente en Windows 11 a partir de este otoño.
Mientras tanto, los usuarios con 8 GB de RAM aún enfrentan desafíos significativos, ya que el sistema operativo consume una parte considerable de esa memoria sin que se estén ejecutando aplicaciones. La situación refleja un cambio en la industria, que históricamente ha respondido al aumento en el uso de RAM ofreciendo a los consumidores módulos de memoria más grandes, en lugar de buscar eficiencias en el propio software. Con el precio elevado de la RAM convirtiéndola en un recurso más valioso, la necesidad de optimizar Windows se vuelve no solo deseable, sino esencial.
