Meta ha anunciado su intención de crear un negocio de computación en la nube, destinado a vender el exceso de capacidad de sus centros de datos de inteligencia artificial a terceros. Este movimiento, previamente insinuado por Mark Zuckerberg, surge en respuesta a la demanda creciente de acceso a sus modelos de IA y potencia de cálculo. La compañía evaluará ofrecer acceso a modelos alojados en su infraestructura o alquilar directamente capacidad de cómputo, similar a los modelos utilizados por empresas como CoreWeave y Nebius.
La importancia de esta iniciativa radica en la vasta infraestructura que Meta ha construido entre 2023 y 2026. Hasta ahora, esta infraestructura ha estado casi completamente sin rentabilizarse, ya que el 98% de los ingresos de la empresa provienen de la publicidad. Convertir sus centros de datos en un producto comercial representaría un cambio significativo en su modelo de negocio, buscando diversificar sus fuentes de ingresos para justificar las inversiones realizadas.
En términos financieros, Meta ha aumentado su previsión de gasto en infraestructura a 145.000 millones de dólares para 2026, superando los 10.000 millones estimados anteriormente. Tras el anuncio, las acciones de la compañía experimentaron un aumento del 9%, aunque luego sufrieron una corrección. Este contexto también ha afectado a empresas competidoras como CoreWeave y Nebius, cuyas acciones cayeron al percibir la amenaza de una nueva competencia.
Meta se enfrenta a un desafío similar al de Google, que tardó 15 años en comenzar a obtener beneficios de su negocio en la nube. La compañía deberá construir un equipo de ventas y soporte técnico, diferente a su operación actual centrada en ventas publicitarias automatizadas. Sin embargo, esta acción podría ser interpretada como una manera de maximizar su capacidad de cómputo y generar ingresos, además de reducir su dependencia de la infraestructura de otros, algo que ya le ha causado dificultades.
La decisión que enfrenta Meta es crucial: debe definirse si desea competir en la construcción de modelos de inteligencia artificial avanzados o posicionarse como proveedor de infraestructura para empresas que pretendan hacerlo. La reciente limitación en el acceso a recursos de IA, como lo ocurrido con Google y su modelo Gemini, resalta la necesidad de diversificar su capacidad de cómputo.
