La emblemática catedral de Notre-Dame en París, que sufrió un devastador incendio en 2019, reabrirá al público a finales de 2024 tras un proceso de reconstrucción. Mientras tanto, la ciudad se embarca en un ambicioso proyecto de transformación alrededor de la catedral, que incluye una nueva plaza con áreas verdes. Este trabajo ha llevado a los arqueólogos a descubrir restos de la antigua Lutecia, la ciudad romana que precedió a París, a solo cuatro metros bajo la superficie.
El departamento de arqueología de París ha estado documentando una secuencia de capas que se remonta a casi 2,000 años. Entre los hallazgos destacan jarras, copas y cerámicas intactas, además de una moneda del siglo IV con la imagen del emperador Constantino. Este descubrimiento proporciona información valiosa sobre la historia de la ciudad, ya que, como señala la arqueóloga Valentine Breloux, encontrar piezas de cerámica completas es poco común.
La excavación, supervisada por el Instituto Nacional de Investigaciones Arqueológicas Preventivas (INRAP) y el equipo de arqueología de la Ville de Paris, comenzó en 2026 como parte de un programa más amplio que abarca otros puntos históricos en la Île de la Cité. Estos esfuerzos son cruciales para preservar el patrimonio de la ciudad. La excavación ha alcanzado capas que evidencian un complejo urbano que data de los siglos IV y V, y han surgido vestigios de ocupaciones merovingias y carolingias más antiguas.
A medida que avanzan las excavaciones, se ha documentado la preservación excepcional de muchos objetos encontrados en los antiguos basureros y letrinas, que han amortiguado el impacto y permitido la conservación de piezas enteras. Todo lo recuperado será trasladado al centro arqueológico de la ciudad, donde se custodia el patrimonio material de París.
Se prevé que la remodelación de la explanada de Notre-Dame, finalizada en 2028, introduzca 160 nuevos árboles y una lámina de agua para combatir el calor. Sin embargo, la arqueología preventiva que ahora se realiza está limitada por un calendario de obra pública, lo que podría afectar la posibilidad de descubrir más sobre la ocupación gala prerromana antes de que se cumpla el plazo establecido. Esto resalta la intersección de la ciencia con las restricciones de tiempo y presupuesto en proyectos de esta magnitud.
