Miguel, un entusiasta de las plantas, ha encontrado una solución innovadora para cuidar su colección durante el intenso verano madrileño. Este año, ha optado por una guardería de plantas, un servicio gratuito que se ha vuelto popular en la capital española. En Madrid, dos espacios están ofreciendo este servicio: Infinito Delicias y Círculo de Bellas Artes, cada uno como parte de su iniciativa para el refugio climático. Este tipo de servicio está diseñado para ayudar a quienes no pueden dejar sus plantas sin cuidados durante las vacaciones veraniegas.
Ambas guarderías aceptan solo plantas de interior que no requieren luz solar directa y tienen estrictas normas de entrega. Cada persona puede dejar un máximo de cinco plantas, que deben estar libres de plagas, y se deben entregar en días específicos. Debido a la alta demanda, ambos espacios han estado llenos, obligando a algunos, como Miguel, a acudir en momentos de recogida con la esperanza de encontrar espacio. Miguel pudo dejar sus espatifilos, plantando la confianza de que estarían bien cuidados en este refuerzo ambiental.
Sin embargo, hay un riesgo asociado. Algunos, como una vecina de Miguel, han experimentado que sus plantas no se adaptan bien al cambio, aunque la guardería se esfuerza por cuidar de cada ejemplar. En el Círculo de Bellas Artes enfatizan que, aunque brindan atención, no pueden garantizar la supervivencia de las plantas depositadas.
El éxito de estas guarderías gratuitas ha impulsado el surgimiento de alternativas de pago. Servicios como Planteka proporcionan tanto guarderías como cuidadosos que pueden visitar el hogar del cliente. La creciente popularidad de coleccionar plantas ha convertido a muchas especies en nuevos “mascotas” para sus dueños, lo que ha llevado a un aumento en la demanda por servicios de cuidado especializado.
