En julio de 2024, un equipo de arqueología financiado por la NOAA y el Servicio de Parques Nacionales de EE.UU. realizó una exploración submarina en la isla de Attu, Alaska, donde se descubrieron dos naufragios de la Segunda Guerra Mundial. Estos restos son el carguero japonés Kotohira Maru, hundido por bombarderos B-24 el 5 de enero de 1943, y el SS Dellwood, un buque estadounidense que encalló el 20 de julio de 1943. Este hallazgo arqueológico no solo revive la historia de un conflicto bélico poco documentado, sino que también pone de relieve las trágicas experiencias de la población indígena Saskinax̂, deportada durante la ocupación japonesa.
La batalla de Attu, aunque breve, fue extremadamente violenta, con una de las tasas de bajas más altas de la guerra en comparación con las tropas japonesas. El Kotohira Maru tenía como objetivo abastecer a los soldados japoneses en condiciones climáticas extremas, mientras que el SS Dellwood desempeñaba un papel crucial en las comunicaciones entre islas. Los investigadores utilizaron sonar de alta resolución y drones submarinos para identificar y documentar más de 1,000 objetos en el fondo marino durante cinco días de trabajo.
Fabricantes de tecnología han sido parte fundamental en este estudio, proporcionando herramientas avanzadas para la exploración. Sin embargo, las corrientes subacuáticas representaron un desafío significativo, limitando la capacidad del equipo para documentar completamente los pecios. Aún quedan interrogantes sobre la tripulación del Kotohira Maru y la soberanía legal sobre estos restos históricos. La investigación promete revelar más sobre una parte menos conocida de la historia de la Segunda Guerra Mundial y sus repercusiones en la comunidad indígena.
