Los fabricantes de automóviles, como Volkswagen y Nissan, están enfrentando una escasez creciente de chips de memoria vitales para el funcionamiento de los vehículos, que incluyen componentes como pantallas, cámaras y sistemas de asistencia al conductor. Esta situación ha llevado a las industrias automotriz y tecnológica a solicitar la intervención del gobierno de Estados Unidos para garantizar un suministro adecuado de memoria. Tim Cook, CEO de Apple, ha expresado preocupaciones sobre un indiscriminado aumento de precios en componentes de alta demanda.
Las tres empresas líderes en la producción de DRAM, Samsung, SK Hynix y Micron, controlan el 88% del mercado. Sin embargo, han dirigido su producción hacia la memoria HBM, utilizada en centros de datos de inteligencia artificial, donde obtienen márgenes más altos. Según un informe de S&P Global Mobility, los precios pueden dispararse si los fabricantes de automóviles no igualan lo que ofrecen las empresas del sector tecnológico. A esto se suma el hecho de que la DRAM en los vehículos demora meses o incluso años en validarse.
Actualmente, se estima que un coche promedio utiliza alrededor de 90 GB de memoria entre DRAM y NAND, cifra que podría ascender a 278 GB en 2026 y hasta 2 TB en modelos más avanzados. Los precios de la memoria LPDDR4 destinada a la automoción han aumentado cerca del 70% en el último año, y los nuevos contratos podrían reflejar un incremento de hasta el 100% respecto a 2025.
En el caso de los automóviles de segmento A, que han perdido popularidad en Europa, el coste de los componentes de memoria podía alcanzar los 24 dólares en 2025, mientras que en modelos más sofisticados con tecnologías avanzadas, este gasto se eleva a más de 150 dólares. En algunos teléfonos inteligentes, estos componentes pueden representar entre el 20% y el 40% del costo de fabricación.
La presión económica también se siente en los márgenes de las fabricantes de vehículos, que promediaron un 4,4% en 2025, con varias empresas, como Stellantis y Nissan, reportando pérdidas. Para Volkswagen, sus servicios financieros aportaron un significativo 44% del Ebitda en los nueve primeros meses de 2024, superando a las ganancias por la venta de vehículos.
Pese a estas dificultades, S&P no anticipa una reducción drástica en la producción de vehículos, ya que las marcas pueden absorber aumentos de precios en componentes. Si un vehículo de lujo puede enfrentar incrementos de 150 dólares sin afectar significativamente sus ventas, el sector generalista debe encontrar un equilibrio entre ajustar precios o recortar versiones más económicas.
En la actualidad, la tendencia indica que no se eliminarán elementos esenciales como pantallas o sistemas de navegación de los coches, ya que estos componentes se consideran estándar en los modelos nuevos. Las marcas están optando por recortar versiones o descuentos en lugar de eliminar funciones clave, en un contexto donde los vehículos se vuelven cada vez más costosos.
