Z.AI ha captado la atención mundial con la inauguración de su avanzado modelo de lenguaje GLM 5.2 y la puesta en marcha de un enorme centro de datos de 1 gigavatio, diseñado para operar exclusivamente con semiconductores chinos. Este desarrollo representa un paso crucial para la startup, que enfrenta restricciones impuestas por Estados Unidos que le impiden adquirir chips de Nvidia desde enero de 2025. Este nuevo centro, que ya ha comenzado a operar parcialmente, se destina a entrenar la familia de modelos GLM y consume aproximadamente la misma cantidad de energía que 750,000 hogares.
A pesar de las limitaciones de acceso a tecnología estadounidense, Z.AI ha optado por construir su infraestructura usando únicamente proveedores nacionales, alineándose con los esfuerzos del gobierno chino por disminuir su dependencia tecnológica de Estados Unidos. La instalación, que cuenta con al menos 10,000 chips fabricados en China, estima que su capacidad máxima aún está por determinarse.
Detrás del suministro de chips podría encontrarse Huawei, ya que Z.AI utilizó sus aceleradores Ascend para entrenar el modelo GLM-5.2. Sin embargo, un punto crítico es que, según informes, los chips de Huawei tienen un rendimiento inferior por vatio comparado con los de Nvidia, lo que plantea desafíos en términos de capacidad de cálculo.
El sector enfrenta, además, limitaciones en la producción, ya que la empresa SMIC, que fabrica chips de IA, ha alcanzado casi toda su capacidad de producción. Huawei prevé desarrollar 1.6 millones de núcleos Ascend para 2026, pero la actual escasez de memoria HBM representa un problema a la hora de ensamblar suficientes aceleradores.
Z.AI emerge en un panorama competitivo en medio de otras startups chinas como Moonshot, que ha tenido que suspender nuevas suscripciones para priorizar a sus actuales clientes tras el lanzamiento de su modelo Kimi K3. Mientras tanto, Z.AI reporta un sólido desempeño financiero y está en camino de alcanzar 1,000 millones de dólares en ingresos recurrentes anuales, impulsando el valor de sus acciones tras la llegada del nuevo centro de datos.
El enfoque de Z.AI forma parte de un plan más amplio del gobierno chino, que planea invertir aproximadamente 295,000 millones de dólares en cinco años para desarrollar una red nacional de centros de datos de IA, donde la mayoría de la tecnología será de proveedores locales. Z.AI y Moonshot son piezas clave en esta ambiciosa estrategia nacional.
