Un reciente estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) cuestiona el estatus del arruí, un mamífero originario del norte de África introducido en el sureste de España hace más de 50 años, como especie invasora. Según la investigación, que analiza la dieta de esta especie en comparación con la de la cabra montesa, no hay competencia alimentaria entre ambas, lo que podría cambiar su gestión ambiental en el país. Mientras el arruí prefiere hierbas, la cabra montesa se alimenta principalmente de arbustos, lo que sugiere que coexisten sin conflictos sobre recursos.
La legislación española define las especies invasoras con base en su potencial para causar un daño ecológico, económico o sanitario. La confusión radica en la percepción de que el arruí compite con la cabra montesa por alimento. Este estudio revela que, al tener diferentes nichos alimentarios, ambas especies pueden compartir el mismo hábitat sin interferencias.
Esta fundamentación es crucial porque, al ser clasificada como invasora, el arruí enfrenta regulaciones que podrían modificarse si se cuestiona su estatus. La Asociación de Naturalistas del Sureste ha advertido que una eventual descatalogación podría abrir la posibilidad de caza sin restricciones, implicando no solo un debate científico sino también intereses económicos significativos.
Históricamente, el arruí llegó a España en los años 70 con la intención de crear una nueva especie de caza. Desde entonces, se ha dispersado por diversas sierras del sureste. Este último estudio del CSIC refuerza una línea de investigación que comenzó en 2018, donde se planteaba que su inclusión en la lista de invasores fue un error de interpretación.
Los investigadores realizaron su trabajo en sierras murcianas, observando la convivencia de ambas especies. Encontraron que los arruís, que constituyen un 57% de herbáceas en su dieta, y las cabras montesas, que se alimentan en un 63% de arbustos, no solo coexisten pacíficamente, sino que también forman grupos mixtos sin competencia aparente.
Sin embargo, hay voces discordantes que plantean que la interacción entre ambas especies es más compleja de lo que se ha demostrado hasta ahora. Investigaciones recientes han sugerido que en ciertos contextos, la cabra montesa podría limitar la expansión del arruí, lo que introduce una dinámica competitiva adicional. La discusión sobre el estatus del arruí sigue abierta, y el contexto geográfico juega un papel importante, ya que en algunos ecosistemas insulares se han observado daños a flora autóctona por la llegada de esta especie exótica.
