El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, ha solicitado una nueva licencia temporal e indefinida, solo un día después de haber regresado al cargo tras 112 días de ausencia. Este hecho ha desencadenado una serie de reacciones por parte de la oposición y líderes políticos que cuestionan la validez de dicha licencia y su impacto en la estabilidad de la entidad.
El coordinador de Movimiento Ciudadano en Sinaloa, Sergio Pío Esquer, criticó la situación, sosteniendo que los ciudadanos merecen respeto y que Rocha debería enfrentarse a un juicio político en lugar de continuar en la esfera política. La lucha por justicia y transparencia es una exigencia creciente entre los opositores, quienes rechazan la idea de que la gobernatura quede bajo la tutela de alguien cercano a Rocha Moya.
Jorge Álvarez Máynez, coordinador nacional de Movimiento Ciudadano, se unió a esta crítica, enfatizando que una licencia no es suficiente y que el país merece claridad sobre las circunstancias que han llevado a una crisis en Sinaloa. Esta petición de juicio y justicia resuena entre diversos actores políticos, incluidos miembros de otros partidos, quienes comparten preocupaciones sobre la continuidad de una red de corrupción.
La senadora del PRI, Paloma Sánchez, también se mostró escéptica ante la licencia, sugiriendo que permita a Rocha ejercer influencia desde las sombras. La voz de la sociedad clama por un cambio que erradique las conexiones entre política y crimen, mientras que otros, como Tania Larios, diputada del PRI, demandan acciones concretas contra el gobernador.
El regreso de Rocha Moya ha intensificado el debate sobre la gestión pública y la integridad de los funcionarios. Claudia Sheinbaum, presidenta, ha expresado que el bienestar del país no debería estar subordinado a intereses personales y ha llamado a la responsabilidad entre los servidores públicos. En este contexto, la Secretaría de Gobernación y Morena se han deslindado de las acciones de Rocha Moya, recordando que las investigaciones en su contra continúan.
Este tipo de situaciones tensa el ambiente en Sinaloa, un estado que enfrenta desafíos significativos, y los ciudadanos siguen expectantes ante el futuro político y la posibilidad de justicia en un contexto de impunidad y corrupción.
