Investigadores han logrado la primera detección directa de emisiones de radio procedentes de un exoplaneta, específicamente β Pictoris b, un gigante gaseoso ubicado a aproximadamente 63 años luz de la Tierra. Esta innovación, alcanzada gracias al radiotelescopio MeerKAT en Sudáfrica, abre nuevas posibilidades para el estudio de fenómenos astronómicos y podría ofrecer información sobre la composición magnética de planetas lejanos.
Las ondas de radio detectadas no corresponden a señales de civilizaciones avanzadas, sino que representan radiación de máser de ciclotrón electrónico, un fenómeno natural que también se observa en la Tierra y en Júpiter. En estos cuerpos, las partículas cargadas del viento estelar interactúan con sus campos magnéticos, creando emisiones radiales. En β Pictoris b, este fenómeno ocurre a una escala considerable, lo que facilita su detección desde la Tierra.
Para captar estas emisiones, el equipo de MeerKAT utilizó técnicas avanzadas, observando ráfagas de radio y emisiones persistentes en frecuencias entre 0,85 y 3,5 GHz. La importancia de esta detección radica no solo en la capacidad de “escuchar” un planeta tan lejano, sino en los datos que proporciona sobre su campo magnético, estimado en al menos 1.250 Gaus, un valor significativamente superior al de Júpiter, que oscila entre 4 y 14 gauss.
Previamente, se habían reportado detecciones de ondas radiales provenientes de exoplanetas, pero en esos casos, las señales eran erróneamente atribuidas a estrellas anfitrionas. Sin embargo, el estudio de β Pictoris b se beneficia de la tranquilidad magnética de su estrella, lo que minimiza el ruido de fondo y permite a los investigadores utilizar cuásares más distantes como referencias, asegurando que la señal proviene directamente del planeta y no de su estrella. Esta técnica de astrometría avanzada ha sido fundamental para la correcta localización de las emisiones.
