Un reciente estudio de la Universitat Rovira i Virgili ha revelado importantes inconsistencias en el etiquetado del kéfir en España, un producto que ha visto un crecimiento significativo en su demanda, con facturación proyectada de 145 millones de euros para 2025. Esta investigación, que abarcó 170 productos de 46 marcas en los principales grupos de distribución, encontró que solo el 21,2% mencionaba las levaduras necesarias para la fermentación adecuada del kéfir.
Esta falta de información en las etiquetas es preocupante, ya que el auténtico kéfir se elabora a partir de un conjunto de microorganismos que incluyen bacterias lácticas, acéticas y levaduras. La ausencia de levaduras en la formulación puede cuestionar los beneficios saludables que se asocian a este producto. Según los estudios, estas especies de levaduras son fundamentales para que el kéfir mantenga sus propiedades beneficiosas.
A pesar de la normativa internacional del Codex Alimentarius, que establece un mínimo de 10.000 levaduras vivas por gramo en productos fermentados, la legislación española carece de especificaciones claras sobre el kéfir. El Real Decreto 271/2014 define con precisión los requerimientos para el yogur, pero no establece requisitos para el kéfir, lo que puede llevar a la confusión en el consumidor.
El estudio concluye que no se puede tener certeza sobre el contenido real de los productos disponibles en el mercado, ya que gran parte de la información depende de lo que las empresas eligen comunicar. Con multinacionales como Danone adoptando prácticas de fermentación natural con levaduras, es evidente que la industria podría estar tomando decisiones estratégicas sobre el uso de estos microorganismos.
Sin una regulación más robusta y criterios microbiológicos mínimos en la Unión Europea, los consumidores continuarán expuestos a productos que pueden no cumplir con las expectativas de autenticidad y beneficios nutricionales que se asocian al kéfir auténtico.
