Rubén Rocha Moya, gobernador del estado de Sinaloa, ha solicitado de nuevo una licencia indefinida para separarse de su cargo, apenas un día después de haberlo retomado. Esta decisión, comunicada al Congreso de Sinaloa, afecta directamente la estabilidad política del estado y provoca preocupación entre los ciudadanos que buscan claridad sobre la gestión gubernamental.
En sus redes sociales, Rocha Moya anunció su solicitud, citando el artículo 58 de la Constitución Local, aunque no se han dado detalles de las razones detrás de esta decisión. En su mensaje, expresó que “Sinaloa, la nación y el movimiento de transformación están por encima de todo”. Este contexto surge tras un período de 112 días en que el gobernador estuvo bajo licencia, durante el cual compareció ante la Fiscalía de México por presuntos vínculos entre su administración y el Cartel de Sinaloa.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se pronunció sobre esta situación, subrayando que “ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo”. Afirmó que el poder sin principios lleva a la arrogancia y al abuso, recordando que los servidores públicos deben anteponer el bienestar de la nación por encima de ambiciones personales.
La mandataria mencionó que su conocimiento del regreso de Rocha Moya se dio a través de redes sociales, lo que genera dudas sobre la comunicación interna en el gobierno. La situación se complica por la preocupación pública sobre la integridad de la administración estatal, especialmente tras las acusaciones que surgieron en abril, cuando el Departamento de Estado de EE.UU. incluyó a Rocha Moya y otros funcionarios en una supuesta conspiración vinculada al crimen organizado.
Mientras los ciudadanos observan con atención, la claridad y la rendición de cuentas se vuelven temas cruciales en este escenario incierto para Sinaloa y el país.
