La decisión de Rubén Rocha Moya de solicitar nuevamente una licencia como gobernador de Sinaloa ha generado opiniones mixtas, y la presidenta Claudia Sheinbaum la calificó como “lo mejor para Sinaloa”. En un encuentro con medios, Sheinbaum afirmó que no ha tenido comunicación directa con Rocha desde su primera licencia y que esta acción es una “decisión personal” del gobernador, quien había regresado a su puesto tras 112 días alejado del cargo por acusaciones en Estados Unidos.
Rocha Moya envió un oficio al Poder Legislativo, solicitando licencia temporal con carácter indefinido, lo que ha llevado a la Diputación Permanente a convocar una sesión extraordinaria. La petición se presenta solo un día después de su regreso formal a la gubernatura, a pesar de las controversias en su mandato.
La mandataria subrayó que ningún interés personal debe prevalecer sobre el bienestar del país, insinuando que algunas decisiones pueden estar influenciadas por la ambición de poder. Sheinbaum reflexionó sobre la importancia de los servidores públicos, afirmando que la responsabilidad hacia la nación es constante, incluso después de dejar el cargo.
Las tensiones también se sienten debido a las investigaciones en curso de la Fiscalía General de la República sobre Rocha Moya y otros exfuncionarios, relacionados con presuntos vínculos al narcotráfico. Recientemente, la Fiscalía de Distrito Sur de Nueva York presentó acusaciones contra Rocha y otros, alegando que facilitaron el tráfico de drogas a cambio de respaldo político.
Mientras tanto, la voz del exdirector interino de la DEA, Derek Maltz, resuena pidiendo justicia y acusando a Rocha de corrupción. La situación plantea un desafío significativo para la gobernanza en Sinaloa y el entorno político del país, dejando a muchos ciudadanos en espera de respuestas sobre el futuro liderazgo y la integridad de sus representantes.
