Una transformación ambiental notable ha tenido lugar en As Pontes, A Coruña, donde una antigua mina de carbón ha sido convertida en un vasto lago artificial. Esta innovadora restauración ambiental comenzó tras el cierre de la mina en 2007, resultando en uno de los mayores lagos de España, ocupado por más de 547.000 millones de litros de agua tras un cuidadoso proceso de inundación controlada.
La mina, que inició su explotación en la década de 1940, llegó a ser la mayor fuente de carbón a cielo abierto del país. Proporcionó a la central térmica de Endesa el 5% de la electricidad española, hasta que la extracción, que superó los 260 millones de toneladas, finalizó. A partir de entonces, surgió la necesidad de transformar el enorme cráter dejado por la minería.
En 2008 comenzó el ambicioso proyecto para restaurar el área. Durante más de cuatro años, se vertieron aguas de lluvias y del río Eume en la antigua explotación. Al llegar a 2012, lo que antes era un hueco industrial había dado paso a un ecosistema renovado que alberga diversas especies de flora y fauna.
El nuevo lago no solo es un ejemplo de restauración ambiental; también se ha convertido en un lugar recreativo con senderos y actividades acuáticas, atrayendo a visitantes y familias. Se han restaurado más de mil hectáreas, plantando cientos de miles de árboles que han contribuido a regenerar el entorno natural.
Este modelo de transformación resalta la importancia de una planificación cuidadosa en las minas, ofreciendo un planteamiento viable para la rehabilitación de otras explotaciones mineras en el mundo. A medida que varias minas en países como Alemania, Polonia y Estados Unidos enfrentan problemas de contaminación, el caso de As Pontes muestra que es posible convertir un legado industrial en un espacio natural sostenible y atractivo para el turismo.
