Nueva Pescanova ha decidido suspender sus planes para construir la primera granja de pulpos en el mundo en La Luz, Gran Canaria, tras retirar su solicitud de concesión presentada en 2021. Este proyecto, que tenía como objetivo demostrar la viabilidad de criar pulpos en cautividad para su comercialización, se detiene sin aclarar si esta decisión se debe a cuestiones técnicas o a un cambio en las regulaciones y circunstancias empresariales.
La granja, que iba a ocupar más de 52.000 metros cuadrados e implicaba una inversión de 65 millones de euros, había suscitado interés más allá de Canarias debido a su carácter innovador en un sector que ha intentado sin éxito desarrollar la acuicultura del pulpo. Aunque la compañía elige enfatizar razones empresariales y regulatorias para su retirada, no se han emitido declaraciones que reconozcan la inviabilidad del proyecto.
Desde 2018, Nueva Pescanova había estado trabajando en esta iniciativa, celebrando hitos como el cierre del ciclo de reproducción del pulpo. El objetivo era iniciar la producción de 500 toneladas anuales, con la meta de escalar a 3.000 en cinco años. Este plan respondía a un mercado donde los cefalópodos, incluidos pulpos y calamares, representaron en 2024 aproximadamente el 7% de las exportaciones mundiales de productos acuáticos, con un valor cercano a 13.000 millones de dólares.
Este tipo de instalaciones ha sido objeto de controversia internacional. En 2024, el Estado de Washington consideró prohibir la cría de pulpos debido a preocupaciones sobre el bienestar animal y la sostenibilidad. Críticos como la organización Compassion in World Farming han señalado que la cría de pulpos podría resultar insostenible y perjudicial para el medio ambiente. Además, se estima que para operar la granja se requerirían 28.000 toneladas de peces para alimentar a los pulpos, un factor que aumenta la preocupación por la salud ecosistémica.
Ecologistas y activistas subrayan que los pulpos son animales altamente inteligentes y que su captura y sacrificio en condiciones de granja plantea serias cuestiones éticas y ambientales. La decisión de Nueva Pescanova de frenar este ambicioso proyecto no solo marca un retroceso en sus planes, sino también un hito en el debate sobre la viabilidad de la acuicultura del pulpo.
