Europa ha comenzado a mirar hacia el norte de África como una alternativa viable para diversificar su suministro energético, especialmente en el contexto de la crisis provocada por la guerra entre Rusia y Ucrania. Países como Marruecos, Túnez y Argelia están desarrollando proyectos estratégicos en energías renovables, incluyendo gasoductos y plantas de hidrógeno verde, para conectar sus recursos energéticos con el viejo continente.
El potencial de esta región es significativo, dada su abundancia de recursos como sol y viento, así como la proximidad geográfica. Marruecos, por ejemplo, planea añadir 16 gigavatios (GW) a su capacidad renovable mediante una inversión de 16.000 millones de dólares en los próximos cinco años. Túnez busca alcanzar el 50% de generación de energías renovables para 2035, con proyectos de infraestructura eólica y solar en desarrollo, incluyendo una planta solar de 120 megavatios (MW) en colaboración con la empresa noruega Scatec. Argelia, por su parte, tiene planes para conectar 15 GW a su red de energía renovable para 2035.
Estos desarrollos no solo tienen importantes consecuencias económicas para los países involucrados, como la creación de empleos y la inversión extranjera, sino que también ofrecen a Europa la posibilidad de asegurar fuentes de energía limpias y más accesibles, especialmente tras el desafío de depender de importaciones de gas y petróleo. A medida que la Unión Europea busca diversificar sus recursos, el hidrógeno verde de esta región se perfila como una de las soluciones más prometedoras.
Sin embargo, los desafíos técnicos y económicos son significativos. La viabilidad de transportar esta energía a Europa dependerá de la construcción de interconexiones eléctricas eficientes o de la reconversión de gasoductos existentes para el transporte de hidrógeno. Por el momento, Italia ha comenzado a trabajar en una interconexión eléctrica con Túnez, y también se han hecho acuerdos para desarrollar interconexiones entre España y Marruecos, aunque estas últimas aún no se han concretado.
A pesar de estas iniciativas, la transformación del norte de África en un centro energético enfrenta obstáculos. El historial de anuncios sin resultados concretos en la región genera dudas, y el precio del hidrógeno verde, aunque potencialmente más bajo que en otras partes del mundo, sigue siendo no competitivo en comparación con las fuentes de gas natural. Esto plantea preguntas sobre la rentabilidad de los proyectos en el corto plazo, a medida que se contempla un futuro energético más sostenible.
