La proliferación del eucalipto en la cornisa cantábrica alcanza ya el 30% de la superficie forestal en el noroeste de España, resultado de políticas de reforestación iniciadas en la década de 1940 para abastecer la industria papelera. Este árbol, conocido por su rápido crecimiento y bajo costo, ha generado preocupaciones sobre su impacto ambiental. Un estudio de la Universidad de Santiago de Compostela y el CSIC confirma que estas plantaciones han convertido vastas áreas del bosque en un hábitat que ofrece escasas oportunidades para la fauna, especialmente las aves.
El análisis indica que en áreas donde domina el eucalipto, la riqueza y abundancia de aves se reduce drásticamente. Las aves insectívoras y las que anidan en huecos de árboles viejos se ven particularmente afectadas, ya que el eucalipto no proporciona suficientes recursos alimenticios ni el hábitat adecuado. El estudio sugiere una solución práctica: permitir el crecimiento de vegetación autóctona en franjas dentro de las plantaciones para restaurar el ecosistema, sin necesidad de eliminar el eucalipto.
La relevancia de las aves en el ecosistema es crucial, ya que contribuyen al control de insectos y a la dispersión de semillas, funciones que son esenciales para la salud ambiental. La Directiva Aves de la UE exige la conservación de estas poblaciones, situación que no se está cumpliendo en las regiones más afectadas por el eucalipto. A pesar de las advertencias de expertos para incluir esta especie en el Catálogo de Especies Exóticas Invasoras, la propuesta fue desestimada por los efectos económicos: el cultivo de eucalipto en Galicia genera ingresos significativos y empleos para miles de personas.
El eucalipto, introducido en la Península Ibérica en el siglo XIX, ha crecido en extensión, especialmente en el Parque Natural das Fragas do Eume, uno de los últimos bosques atlánticos costeros. A nivel regional, Portugal también enfrenta problemas similares, con el eucalipto ocupando más de 800,000 hectáreas y contribuyendo a la gravedad de los incendios forestales. Investigaciones globales han documentado sus efectos adversos en ecosistemas mediterráneos y templados fuera de su hábitat original en Australia.
El eucalipto presenta características alelopáticas que dificultan el crecimiento de otras especies, disminuyendo la biodiversidad local. Además, la tala frecuente impide que estos árboles sean hábiles para proporcionar refugio a diversas especies de aves. Aunque su cultivo tiene un papel socioeconómico crucial, los expertos insisten en que las soluciones deben enfocarse en la recuperación del ecosistema sin erradicar completamente las plantaciones. La ciencia resalta la necesidad de un enfoque equilibrado que considere tanto las perspectivas ambientalistas como las económicas.
