Desde febrero, la presa de Rules, ubicada a 14 kilómetros del mar Mediterráneo, ha estado desembalsando hasta 30.000 litros de agua por segundo, mientras miles de hectáreas de cultivos tropicales en la región sufren con agua salobre extraída de pozos sobreexplotados. Este escenario ilustra la actual gestión del agua en España, donde la pregunta crucial es por qué se permite que este recurso se pierda en el mar.
La razón principal es que el embalse no puede almacenar más agua. Hace poco, Granada experimentó la mejor temporada de nieve en más de diez años, y el deshielo de Sierra Nevada ha generado un exceso de agua que pronto rebosará de la presa. Desde febrero, el embalse ha recibido más del doble de su capacidad operativa, lo que ha llevado a la situación actual de derrame. Es importante destacar que esto ocurre por segunda vez en la historia de la presa.
Sumado a esto, existe el problema de que, tras 22 años de construcción y un sobrecoste de más de 200 millones de euros, el agua de la presa aún no se ha canalizado para regar unas 9.000 hectáreas de cultivos subtropicales en la Costa Tropical. La infraestructura necesaria todavía no está finalizada, lo que ha llevado a una serie de culpas entre las distintas administraciones —Gobierno, Junta, Diputación y Ayuntamientos—, sin que se vislumbre una solución clara a corto plazo.
El debate ha sido reactivado por la Diputación de Granada, pero las elecciones están a la vista, lo que genera incertidumbre sobre si las promesas de inversión se materializarán. Mientras tanto, los agricultores de la comarca continúan enfrentándose a una gestión ineficaz del agua, que, aunque en años excepcionales como este parece abundante, no es suficiente ni accesible.
La situación actual refleja la dificultad que enfrenta España para gestionar sus recursos hídricos de manera efectiva. A pesar de los esfuerzos por encontrar soluciones, la falta de decisiones concretas y la ejecución de planes necesarios resaltan la urgencia de abordar esta problemática de una vez por todas.
