El mercado inmobiliario en Estados Unidos atraviesa una polarización notable, con un aumento en los precios de las viviendas de lujo, mientras las propiedades más asequibles enfrentan una desaceleración. Un informe de Redfin indica que el precio medio de venta de las casas de lujo ha crecido un 3,6%, alcanzando 1,39 millones de dólares, en contraste con el incremento del 1,4% en las viviendas no lujosas, que se sitúan en 377,734 dólares. Esta situación refleja una recuperación desigual tras la pandemia, donde la economía en “K” evidencia que los segmentos más acomodados prosperan, mientras que otros se estancan.
San Francisco es un claro ejemplo de esta tendencia: las ventas pendientes de viviendas de lujo han aumentado un 48% en abril, con un precio mediano de 6,7 millones de dólares. Otras ciudades, como Tampa y Miami, también han visto incrementos significativos en este segmento. Los compradores de propiedades de lujo, en su mayoría respaldados por inversiones en acciones de tecnología y el crecimiento en inteligencia artificial, parecen menos afectados por los altos tipos de interés y la inflación, lo que agrava las preocupaciones sobre la desigualdad económica.
Este fenómeno no solo afecta a EE. UU. En otras partes del mundo, como Dubai, el mercado de lujo está en auge, con un incremento del 194% en las ventas de propiedades superiores a 10 millones de dólares en cinco años. En Europa, Madrid y Milán experimentan un crecimiento en este sector, impulsado por factores fiscales que atraen a compradores internacionales.
La acumulación de riqueza a través del acceso limitado a la vivienda plantea desafíos significativos para la estabilidad social y el acceso a la vivienda a largo plazo. A medida que el mercado inmobiliario continúa desenvolviéndose a dos velocidades, la pregunta sobre su sostenibilidad en un entorno de creciente desigualdad y cambios económicos sigue vigente.
