En 2025, China produjo aproximadamente 270.000 toneladas de tierras raras, lo que representa cerca del 69% de la producción global, estimada en 390.000 toneladas según el Servicio Geológico de Estados Unidos. Este dominio se extiende a la industria del procesado, donde China controla el 90% del mercado. Este escenario incremento la preocupación en Estados Unidos y sus aliados, quienes dependen de estos recursos críticos para diversas industrias, incluidas la tecnología y los semiconductores.
Recientemente, China optó por una estrategia más selectiva en el control de sus exportaciones de minerales críticos, como galio, germanio y antimonio, necesarios para la fabricación de chips. En lugar de imponer un embargo general, ha decidido ralentizar el procesamiento aduanero, lo que afecta la cadena de suministro de manera menos evidentes pero igualmente impactante.
Taiwán se ha convertido en el eje de esta nueva táctica. El gobierno chino está aplicando un control rigoroso sobre la exportación de germanio, cuarzo y neodimio, materiales clave para sus industrias tecnológicas. El germanio es fundamental para la fotónica del silicio y la fabricación de semiconductores. Aunque China no es el mayor productor de cuarzo, sí juega un papel esencial en la creación de obleas. En el caso del neodimio, China maneja gran parte de su refinado, siendo crucial para imanes utilizados en sectores como la robótica y la aeroespacial.
Aunque hasta ahora esta estrategia se aplica únicamente a Taiwán, es probable que pueda extenderse a Estados Unidos y otros aliados, lo que podría alterar significativamente las dinámicas del mercado global. Sin embargo, el impacto dependerá de la duración y el alcance de estas medidas. El germanio, por su parte, puede suplirse con alternativas de otros países, lo que podría disminuir el efecto de las restricciones chinas a corto plazo.
