A finales de mayo, un inusual episodio tuvo lugar en Salamanca, donde un vecino decidió instalar una piscina de dos metros cúbicos en un patio de luces compartido. Este hecho, ocurrido durante una ola de calor, ha llevado al Ayuntamiento a recurrir al Boletín Oficial del Estado para localizar al responsable, un proceso complicado ya que el espacio en cuestión no pertenece a ningún propietario específico, lo que dificulta la identificación del autor.
El incidente fue reportado el 28 de mayo, cuando la comunidad de propietarios de Fernández Nieto 6-8 alertó a Urbanismo. La piscina, que se estima pesa más de dos toneladas, planteaba serios problemas estructurales para el edificio de 1967, dado que el patio no tiene un espacio común designado. Las capacidades del inmueble no soportan ese tipo de sobrecarga, poniendo en riesgo las instalaciones subterráneas, como los garajes.
Desde entonces, ha habido intentos fallidos de notificación a lo largo de septiembre. Al no obtener resultados, el Ayuntamiento publicó un requerimiento en el BOE. La búsqueda del responsable continúa, aunque los vecinos se muestran preocupados por posibles sanciones que varían según las circunstancias.
La situación es compleja, ya que la Ley de Propiedad Horizontal no prohíbe explícitamente las piscinas, aunque sí prohibe actividades dañinas o peligrosas para el inmueble. La responsabilidad recae en la comunidad de propietarios, que ha pasado de ser denunciante a encargada de desmantelar la piscina, la cual ya ha sido retirada.
Por ahora, el Ayuntamiento se mantiene en búsqueda del responsable mientras recuerda a los ciudadanos que existen alternativas más seguras para enfrentar el calor.
