En La Canonja, cerca de Tarragona, un yacimiento llamado Barranc de la Boella ha captado la atención de la comunidad científica durante dos décadas. Excavado sistemáticamente por el IPHES-CERCA desde 2007, este sitio es relevante por su antigüedad, al presentar herramientas de piedra y restos de fauna que datan de hace aproximadamente un millón de años. Además, se destaca como el primer lugar en Europa donde se identifica la tecnología Achelense, conocida por las hachas de mano. Sin embargo, los investigadores aclaran que los homininos que utilizaron estas herramientas no residían en el lugar.
El yacimiento se compone de dos áreas, Cala 1 y La Mina, con hallazgos recientes que incluyen aproximadamente 300 piezas de fauna y herramientas. En Cala 1, se han encontrado indicios de un hueso de rinoceronte, mientras que en La Mina se ha identificado un posible diente de hipopótamo, sumándose a descubrimientos previos como un mamut desollado y un fragmento de cráneo de oso. Estos hallazgos sugieren que el lugar funcionaba como un punto de recolección y no como un hogar, según detalla Palmira Saladié, directora de las excavaciones.
La tecnología Achelense, más avanzada que sus predecesoras, fue empleada por homininos que creaban sus herramientas. A diferencia de otros yacimientos europeos, que rondan los 500.000 años, Barranc de la Boella ha sido datado entre 0,96 y 0,78 millones de años. Esta evidencia respalda la teoría de la dispersión desde África de homininos.
La campaña de excavación culminó el 30 de septiembre, y el proceso de análisis, que incluye la identificación de herramientas y especies, puede durar meses, por lo que se esperan resultados hacia 2027. Desde 2008, se han producido más de treinta publicaciones sobre los hallazgos.
La Boella, aunque no alberga los restos humanos más antiguos de Europa, ofrece una visión de la evolución tecnológica de sus habitantes. Proyectos como el Espai Mammuthus, un centro interactivo inaugurado en 2025, resaltan el compromiso del municipio con la investigación y la divulgación. Con visitantes que superaron los 1.500 en sus primeras semanas, este centro reúne restos originales y herramientas de piedra.
Los investigadores continúan excavando, ya que el sitio ofrece la promesa de más descubrimientos. La historia del Barranc de la Boella sigue en construcción, y el equipo planea explorar capas más profundas para encontrar evidencias que podrían desafiar lo que hoy se conoce.
