China se enfrenta a un nuevo desafío en el acceso a tecnología avanzada, dado un caso reciente de contrabando de chips que involucra a NVIDIA. La Fiscalía del Distrito de Keelung, en Taiwán, ha imputado a nueve personas, incluyendo a un alto ejecutivo de NVIDIA en Taiwán, por desviar servidores con chips restringidos hacia el país asiático, lo que plantea preocupaciones sobre las medidas de control sobre las exportaciones estadounidenses.
La investigación revela que la red tenía como objetivo enviar servidores NVIDIA B300, utilizados en el entrenamiento de inteligencia artificial y equipados con chips Blackwell Ultra, los cuales están sujetos a restricciones. Los acusados, según las autoridades, falsearon el destino de los equipos, afirmando que se enviarían a un centro de datos en Taiwán que no tenía capacidad operativa para usarlos. De los 130 servidores involucrados, 74 habrían llegado a clientes en China, mientras que 56 fueron interceptados en la aduana taiwanesa.
El ejecutivo de NVIDIA, apellidado Zhang, es señalado como figura clave en el esquema. Se le acusa de no revelar que el verdadero comprador no tenía los fondos necesarios, y de haber inspeccionado el sitio del centro de datos antes de la transacción. Esta es la primera vez que se formaliza una acusación contra un empleado de NVIDIA en casos de contrabando de tecnología.
Ante la controversia, NVIDIA ha expresado su intención de colaborar con las autoridades para aclarar el asunto, enfatizando que sus empleados están comprometidos con el cumplimiento legal. Por su parte, Super Micro, el distribuidor taiwanés implicado, aseguró que su cooperación con las autoridades fue fundamental para las detenciones, subrayando su ausencia de implicaciones criminales.
Mientras tanto, la situación global respecto al control de la tecnología se complica. A pesar de que EE. UU. ha endurecido sus controles de exportación para limitar el acceso ilegal a chips avanzados, esto ha propiciado que los precios en el mercado negro se disparen. Un servidor DGX B300, que originalmente costaba 400.000 dólares, ahora supera el millón en el mercado negro. A pesar de las advertencias de NVIDIA sobre las limitaciones de invertir en tecnología obtenida ilegalmente, la alta rentabilidad de estos productos sigue atrayendo a potenciales contrabandistas, incluidos algunos de sus propios empleados.
