Nokia ha experimentado un notable crecimiento en su valor bursátil, con un incremento superior al 140% en lo que va del año. Este aumento se atribuye principalmente a su giro hacia la inteligencia artificial y al desarrollo de infraestructura para centros de datos, dejando atrás su antiguo enfoque en la fabricación de teléfonos móviles. La compañía busca posicionar sus equipos de telecomunicaciones como una pieza clave en el avance de la IA, lo que impacta directamente en el sector tecnológico y en la forma en que se gestionan los datos en la nube.
El negocio de redes ópticas de Nokia es fundamental en este proceso, conectando centros de datos y fomentando su recuperación económica. Ya representa aproximadamente el 30% de sus ingresos, con un crecimiento del 8% en ventas en el segundo trimestre. La reciente adquisición de Infinera ha fortalecido su posición en este segmento, y la llegada de Justin Hotard, exdirector de la unidad de centros de datos de Intel, como nuevo CEO, ha impulsado su estrategia.
Nokia también ha consolidado alianzas significativas, como con Nvidia, que recientemente anunció una inversión de 1.000 millones de dólares para adquirir una participación del 3%. Este acuerdo se enfoca en el desarrollo de “AI-RAN”, una arquitectura de red que integra la inteligencia artificial para optimizar la distribución de recursos entre usuarios, mejorando la velocidad sin necesidad de nuevas infraestructuras.
En colaboración con Microsoft, Nokia introducirá una oferta de datos para operadores de telecomunicaciones, diseñada con Microsoft Fabric, que soportará la IA agéntica. Estos movimientos estratégicos están enmarcados en la intención de la compañía de concentrarse en mercados occidentales y en aprovechar oportunidades en la cadena de suministro de IA, además de prepararse para la próxima generación de redes 6G.
A pesar de estos avances, Nokia ha reducido su presencia en China, donde sus ingresos han decrecido drásticamente desde 2018, y ha cerrado un centro de I+D en Hangzhou, afectando aproximadamente 1.600 empleos. Sin embargo, la compañía continúa generando más de la mitad de sus ingresos a través de redes móviles.
El futuro de Nokia enfrenta ciertos desafíos. Aunque su valoración ha aumentado considerablemente, hay incertidumbres en torno a la rapidez en la construcción de centros de datos y su capacidad para competir en un mercado donde Ciena lidera el sector de redes ópticas. La dependencia de Nokia de la expansión de la infraestructura de datos también puede verse afectada por propuestas regulatorias en Estados Unidos y España, que buscan moderar el crecimiento de la IA.
Por lo tanto, mientras la compañía ha captado la atención de los inversores, su capacidad para convertir la nueva tecnología en ingresos sostenibles será crítica para su futuro.
