Desde 1992, cuando se confirmó el primer exoplaneta, se han descubierto más de 6,000 planetas fuera de nuestro Sistema Solar, con una característica común: todos tienen un radio que oscila entre menos de 1.8 veces y más de 1.8 veces el de la Tierra. Esta división entre supertierras y subneptunos plantea una interrogante científica que la NASA busca resolver a través de una nueva misión, aunque actualmente enfrenta desafíos de financiación.
Para desentrañar el misterio tras esta brecha de tamaños, los investigadores se concentrarán en la observación de planetas jóvenes, dado que se estima que de los 6,000 exoplanetas identificados, solo 20 tienen menos de 50 millones de años. La misión Early eVolution Explorer (EVE) pretende utilizar naves especializadas para detectar exoplanetas orbitando estrellas jóvenes, ya que estos planetas son formados simultáneamente a sus estrellas.
Las supertierras, que son planetas rocosos y más pequeños, se encuentran más cerca de sus estrellas, mientras que los subneptunos son más grandes y menos densos. Las dos hipótesis sobre por qué existe esta limitación en el tamaño de los exoplanetas incluyen un origen común y la capacidad de estos planetas para retener agua durante su formación. En el primer caso, una supertierra recibiría más radiación de su estrella, lo que eventualmente destruiría su atmósfera de gases, mientras que los subneptunos, al ser más lejanos, podrían conservarla.
La segunda hipótesis sugiere que la proximidad a la llamada línea de nieve, donde el agua puede congelarse, influye en la formación de estos cuerpos. Las supertierras, al estar más cerca, pierden su agua en forma de vapor, mientras que los subneptunos pueden acumularla, lo que contribuye a su mayor tamaño y apariencia menos rocosa.
Sin embargo, investigar planetas jóvenes no es sencillo, ya que las estrellas jóvenes emiten un brillo variable, lo que puede dificultar la detección precisa de exoplanetas. La misión EVE empleará tres sensores de diferentes longitudes de onda: ultravioleta cercano, luz visible e infrarrojo cercano, para diferenciar entre la actividad de la estrella y la posible presencia de un planeta.
EVE proyecta analizar 30 campos de cúmulos estelares jóvenes durante 30 días cada uno, lo que permitiría el estudio de más de 20,000 estrellas jóvenes en busca de exoplanetas en formación. No obstante, la misión está pendiente de financiación y aún carece de una fecha de lanzamiento, a pesar de los planes detallados que la NASA ha establecido.
