El uso de smartphones entre las personas mayores ha experimentado un notable aumento, según el informe de la OCU sobre “Séniors y mundo digital”. Este estudio destaca que aquellos mayores de 60 años consideran el smartphone como su dispositivo preferido, siendo WhatsApp la aplicación más utilizada, seguida de Facebook, Instagram y TikTok. Este fenómeno no se limita a los jóvenes; muchos adultos mayores utilizan estas aplicaciones como una herramienta para combatir la soledad.
Sin embargo, es importante señalar que la discusión sobre una posible “epidemia de adicción” no refleja completamente la realidad. A pesar de que el informe aborda hábitos digitales y ciberseguridad, los verdaderos temores de esta población incluyen el fraude online, la privacidad de sus datos y la difusión de noticias falsas. Estos aspectos son vitales en la conversación sobre el uso de tecnología entre los mayores.
Investigaciones recientes sugieren una conexión entre el uso problemático de dispositivos móviles y la soledad, la ansiedad y la depresión en la población mayor. Un estudio del presente año reveló que el uso excesivo del smartphone podría estar relacionado con un peor descanso y síntomas depresivos. Sin embargo, la mayoría de las investigaciones son transversales, lo que plantea interrogantes sobre si el uso del móvil causa aislamiento o si aquellos que se sienten solos y deprimidos dependen más de estas herramientas.
A pesar de los riesgos, se debe considerar los beneficios de la tecnología para la tercera edad. Un metaanálisis reciente indica que el uso de dispositivos inteligentes puede estar asociado con una disminución de la depresión, ya que facilita el contacto con familiares y amigos, actuando como un factor protector en su bienestar emocional.
No obstante, el equilibrio es esencial. Estudios recientes sugieren que el uso intensivo de herramientas de comunicación también puede ser un indicador de sobredependencia. Por lo tanto, la clave no radica en eliminar el uso del smartphone, sino en adoptar una “dieta digital” saludable: el uso activo y social de estas herramientas es beneficioso, mientras que el uso pasivo y de aislamiento puede perjudicar el bienestar emocional de los mayores.
