La presidenta Claudia Sheinbaum, junto a la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, inauguró una planta de producción de moscas estériles en Chiapas, un esfuerzo conjunto que busca combatir el gusano barrenador en México y Centroamérica. Esta acción es esencial para proteger la salud del ganado y asegurar la seguridad alimentaria de las comunidades en la región.
Durante la ceremonia, Sheinbaum destacó la relevancia de esta instalación, que representa no solo infraestructura, sino también la capacidad de la ciencia para ofrecer soluciones inteligentes y sostenibles. La mandataria enfatizó que la relación entre México y Estados Unidos debe basarse en el respeto, el diálogo y la cooperación, destacando la importancia de trabajar juntos para el bienestar común.
Rollins, junto al embajador de Estados Unidos en México, Ronald Douglas Johnson, subrayaron la importancia de esta colaboración, recordando que después de casi 50 años, ambos países se unen nuevamente para enfrentar este desafío agrícola. La inversión de 83.8 millones de dólares por parte del Gobierno de Estados Unidos permitirá a la planta producir hasta 100 millones de moscas estériles por semana, contribuyendo así al control del gusano barrenador, una plaga que afecta gravemente al ganado.
El sistema de producción de estas moscas estériles actúa como un escudo biológico, eliminando la posibilidad de reproducción del gusano al liberar insectos que se acoplan con las moscas silvestres. Esto se compara con el papel de las vacunas en la lucha contra enfermedades, según Julio Berdegué, asesor de Asuntos Agroalimentarios Internacionales.
La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) ha reportado la inspección de 5.3 millones de cabezas de ganado para controlar la plaga y ha liberado cerca de 7,000 millones de moscas estériles. Esta planta forma parte de una estrategia más amplia para contener la expansión del gusano barrenador, cuyas larvas afectan principalmente al ganado de sangre caliente y que ha generado en Chiapas más de 7,123 casos desde que se registraran los primeros en noviembre de 2024.
La propagación del gusano ha llevado a restricciones temporales en las importaciones de ganado mexicano hacia Estados Unidos, representando pérdidas significativas para el sector pecuario y tensiones en la relación comercial entre ambos países. Sin embargo, la nueva planta en Chiapas puede ser un paso crucial hacia la erradicación de esta plaga y el fortalecimiento del bienestar agrícola en la región.
