China enfrenta un desafío hídrico significativo: mientras el sur del país sufre inundaciones frecuentes, el norte padece sequías. Para remediar esta disparidad, el gobierno chino ha implementado el ‘Proyecto de Trasvase de Agua Sur-Norte’, una monumental infraestructura que transfiere agua de la cuenca del Yangtsé hacia las áridas regiones del norte, donde reside gran parte de la población y la actividad económica. Este esfuerzo lleva décadas y se considera una de las mayores hazañas de ingeniería civil de la historia.
El proyecto incluye una extensa red de canales, tuberías y estaciones de bombeo. Hasta ahora, se han desplazado más de 70.000 millones de metros cúbicos de agua, lo que equivale a mover ríos artificialmente. Esta intervención ha beneficiado a alrededor de 150 millones de personas, permitiendo la recuperación de niveles freáticos en zonas que padecían escasez de agua durante décadas. Sin embargo, la transformación del paisaje hídrico también ha suscitado preocupaciones.
Un informe indica que decenas de miles de ríos han desaparecido en las últimas décadas, lo que ha generado inquietud tanto a nivel nacional como internacional. Estudios previos sugirieron que esta desaparición masiva no era tan simple como una evaporación súbita, sino que se debía a problemas en los métodos de monitoreo y clasificación de cuerpos de agua. Con nuevas metodologías, las estimaciones sobre estos ríos “perdidos” se han reducido considerablemente.
No obstante, la modificación del caudal de ríos importantes tiene un costo ambiental considerable. Investigaciones han señalado que la extracción masiva del Yangtsé puede alterar de manera crítica su ecosistema, llevando a la intrusión de agua salina en áreas agrícolas del delta, lo que representa una amenaza adicional para los recursos locales.
A estos desafíos ecológicos se suma el impacto demográfico. Expertos como Mark Wang y Chen Li destacan la complejidad política y social que implica este proyecto, incluyendo el reasentamiento forzoso de cientos de miles de personas. La necesidad de inversiones significativas en infraestructura de tratamiento de agua también ha sido un punto crítico, para asegurar que el agua transferida no comprometa la calidad de los recursos en el norte.
