María Eugenia Campos Galván, gobernadora de Chihuahua, expresó su preocupación por la presencia del crimen organizado en el país, señalando que el Gobierno de México ha concentrado poder en manos de estos grupos. En un evento del PAN en Chihuahua, la mandataria se calificó de perseguida política, afirmando que su intento de colaboración con la administración federal se vio frustrado tras acusaciones de traición lanzadas desde las conferencias matutinas.
En su discurso, Campos destacó las graves realidades que enfrentan muchos mexicanos, incluyendo la búsqueda desesperada de mujeres por sus hijos desaparecidos y el sufrimiento de comunidades indígenas que viven en condiciones de desplazamiento. Criticó lo que considera un “narcogobierno”, donde el crimen organizado influye en decisiones importantes sin consecuencias, instando a la sociedad mexicana a exigir un cambio.
Felipe Calderón, expresidente, defendió su decisión de iniciar la guerra contra el narcotráfico, y a pesar de no mencionar a su exsecretario de Seguridad, Genaro García Luna, sentenciado en Estados Unidos, enfatizó que la situación de seguridad requiere un enfoque más complejo que soluciones inmediatas. También subrayó las complicidades que, según él, existen entre el gobierno actual y el narcotráfico.
Vicente Fox, otro exmandatario, hizo un llamado a la ciudadanía para que en las próximas elecciones no otorgue un voto mayoritario a ninguna fuerza política, destacando la importancia de un diálogo constructivo sobre el presupuesto y cambios legales, en un contexto donde percibe intentos de autocracia.
