En Juchitán, Oaxaca, la reciente detención del alcalde, Miguel Sánchez Altamirano, ha desencadenado manifestaciones de apoyo que han impactado la vida diaria de los ciudadanos. Sánchez Altamirano fue arrestado por su presunta implicación en delitos de extorsión y contra la seguridad del Estado, lo que ha llevado a grupos de mototaxis y simpatizantes a bloquear carreteras y realizar protestas en la ciudad, exigiendo su liberación.
Las movilizaciones incluyeron bloqueos en diversos puntos y la quema de llantas, así como una manifestación frente a comercios, lo que generó tensión y alteró la normalidad en la comunidad. En respuesta, el Ejército Mexicano y la Marina han realizado patrullajes para garantizar la seguridad en la zona.
Detenido alrededor de las 09:30 de la mañana tras una visita a una escuela secundaria, Sánchez Altamirano fue llevado al aeropuerto de Ixtepec. Junto a él, fue arrestado Carlos Alberto “N”, conocido como “la Parka”. La presencia de las fuerzas federales ha sido constante para garantizar el orden.
A pesar de la inestabilidad generada por estos acontecimientos, se reportó que alrededor de las 14:00 horas los bloqueos se levantaron y los comercios reabrieron sus puertas, permitiendo así el regreso a una rutina más estable para los ciudadanos. Sin embargo, las oficinas municipales continúan cerradas y la situación sigue siendo tensa, sin un pronunciamiento oficial del cabildo de Juchitán.
El gobernador de Oaxaca ha respaldado las acciones de las autoridades, enfatizando que nadie está por encima de la ley. En este contexto, es fundamental estar atentos a la evolución de la situación, que toca de manera profunda la vida y la estabilidad de la comunidad juchiteca.
