Estados Unidos ha expresado su deseo de jugar un papel más activo en la seguridad de México, aunque su embajador, Ronald Johnson, subrayó que esta colaboración no debe ser vista como intervencionismo. Durante la quinta Convención Binacional de la American Society of Mexico (Amsoc), el embajador destacó la importancia de ayudar a liberar comunidades del control de organizaciones criminales, enfatizando que la soberanía de México debe incluir la lucha contra el narcotráfico.
Johnson afirmó que su país desea ver a México como un estado soberano, no solo libre de interferencias externas, sino también interno, es decir, despojado del dominio de cárteles transnacionales. El embajador también resaltó que la cooperación entre ambos países debe intensificarse para garantizar la seguridad y prosperidad de la región. Reconoció que, en respuesta a la problemática de la narcoviolencia, la administración del presidente Donald Trump ha designado a ciertos cárteles como organizaciones terroristas extranjeras, lo que permitirá utilizar herramientas más efectivas para combatir estas estructuras criminales.
El embajador destacó la importancia de atacar los flujos financieros de los cárteles y mencionó que se están implementando estrategias para desmantelar sus redes de operación, incluyendo sus cómplices y empresas fachada. Se mencionó que el Gobierno de México ha realizado importantes decomisos de drogas. Desde octubre de 2024 hasta el 31 de agosto pasado, se aseguraron más de 534 toneladas en operaciones en tierra y mar, incluyendo cantidades significativas de fentanilo y cocaína.
Además, Johnson precisó que los avances en la lucha contra el narcotráfico se deben a una mayor cooperación en el intercambio de información y a las operaciones conjuntas entre ambos países. Afirmó que la seguridad en la frontera ha mejorado y que los cruces irregulares han disminuido, aunque también aclaro que aún hay mucho trabajo por hacer en contra de las redes criminales.
Enfatizó que, según declaraciones de Trump, “la seguridad llegará a México”, dejando claro que la atención de la administración estadounidense está dirigida al problema de la narcoviolencia. Johnson reafirmó el interés de Estados Unidos por profundizar la cooperación bilateral con México y advirtió sobre el riesgo que suponen actores externos que podrían intentar socavar esta relación. Resumió que el bienestar de México es fundamental para la seguridad y economía de Estados Unidos, enfatizando que ambos puntos están interrelacionados.
