Japón cierra 2025 con 42,7 millones de visitantes extranjeros, un incremento del 15,8% en comparación con el récord anterior de 36,9 millones en 2024. Este aumento marca la primera vez que el país supera la barrera de los 40 millones, con diciembre de 2025 como el mes con más afluencia, alcanzando 3,6 millones de turistas adicionales. Sin embargo, esta explosión en el turismo contrasta drásticamente con la baja tasa de japoneses que poseen pasaporte, que se sitúa en apenas el 17%, una cifra inusualmente baja en comparación con otros países desarrollados.
El pasaporte japonés, considerado uno de los más poderosos a nivel global, otorga acceso sin visa a más de 190 naciones, pero solo un pequeño porcentaje de la población ha decidido obtener uno. En comparación, aproximadamente el 50% de los ciudadanos estadounidenses y el 85% de los británicos cuentan con pasaporte. Aunque en 2024 se emitieron 3,7 millones de pasaportes en Japón, un aumento del 8,8% respecto al año anterior, este número representa una caída del 15,2% respecto a 2019, justo antes de la pandemia.
Históricamente, la tasa de pasaportes en Japón ha sido baja, fluctuando entre el 22% y el 24% en la década de 2010, pero se desplomó durante la pandemia sin señales claras de recuperación. Las razones detrás de esta tendencia incluyen la devaluación del yen, que aunque atrae a turistas internacionales, ha encarecido los viajes para los japoneses. Además, las restricciones de viaje impuestas durante la crisis sanitaria desalentaron a la población, especialmente a los jóvenes, a explorar el extranjero.
En 2026, el yen continuó debilitándose, lo que llevó a una intervención coordinada de Estados Unidos y Japón, la primera desde 2011, a fin de frenar su caída. Este contexto económico ha generado preocupación por la competitividad global de Japón, dado que el presidente de la Asociación Japonesa de Agentes de Viajes ha advertido sobre el riesgo de que esta falta de interés por los viajes al exterior afecte la presencia del país en la esfera internacional.
El descenso en la movilidad también impacta la educación, con solo 58,162 estudiantes japoneses participando en programas de intercambio en 2023, una cifra que representa la mitad de lo registrado antes de la pandemia. Los datos son aún más alarmantes en el caso de los estudios de larga duración, donde solo 41,612 estudiantes viajaron al extranjero en 2022, muy por debajo del récord de 82,945 en 2004.
Para contrarrestar esta tendencia, algunos expertos sugieren que el gobierno implemente medidas que fomenten los viajes internacionales. Una de las propuestas es ofrecer pasaportes gratuitos a aquellos que viajen fuera del país por primera vez. En respuesta a esta problemática, el gobierno anunció en diciembre de 2025 una reducción en las tasas de pasaporte, un intento para incentivar una mayor participación.
Mientras tanto, el turismo extranjero sigue siendo un pilar para la economía nipona. En 2024, el gasto de los turistas alcanzó un récord de 8,1 billones de yenes, lo que representa un aumento del 53% respecto al año anterior. En 2025 se alcanzó un nuevo máximo de aproximadamente 9,5 billones de yenes. Pese a esto, el turismo chino disminuyó un 45% en diciembre de 2025 tras tensiones diplomáticas, aunque China sigue siendo un mercado importante para el país.
Japón enfrenta un desafío claro en cuanto a su proyección internacional, con una creciente brecha entre el turismo receptivo y el de salida. La baja movilidad de los japoneses está relacionada con factores económicos y sociales, y se considera crucial que el país adopte medidas efectivas para fomentar el intercambio y mantener su competitividad global.
